martes 20 de enero de 2009

Hablando en latín, para que se me entienda






Los romanos tenían olfato de sabuesos (sabueso. (Del lat. sagusius (canis)). m. Pesquisidor, que sabe indagar, que olfatea, descubre, sigue o averigua los hechos.// 2. perro sabueso). Antes de levantar una piedra sabían lo que existía debajo. Mejor dicho, debían tener unos pesquisidores a los que, al menor indicio, se les debía encender una lucecita roja encima de la cabeza, que les llevaba a decir ¡caspita! (ahora hubiesen dicho: ¡coño!; pero aquellos eran más educados, y hasta hablaban en latín).

Bueno ¿y por qué cuento esto? Por una razón sencilla: cuando uno se ha pateado tantos rincones del solar hispano, en el mundo de la minería, siempre se ha encontrado que por allí estuvieron antes los romanos, quines tras olfatear ponían en marcha sus aprovechamientos mineros… Si os contara no terminaría; lo mismo me da que fuese por Asturias, o por León, o por Huelva, o por Teruel, o por Cartagena…Sería más fácil decir aquellos yacimientos que ellos no descubrieron, pero seguro que, si escarbamos allí, encontraremos también un cráneo mineralizado, o un candil romano, o un denario, o una inscripción, que eran como sus hojas de periódico.

Por el suroeste español (y su continuación por tierras de la Lusitania), desde “ad kalendas graecas” los romanos debieron tener una “legio” de sabuesos “ad hoc”, olfateándolo todo “ab initio”. Por allí hicieron agujeros, más que estrechos, buscando oro, y plata, y cobre y manganeso y fierro, y todo lo que en la Tabla Periódica de los Elementos ya estaba apuntado.

Los tíos, por aquello de “primum vivere deinde philosophari”, no se cansaban, subían cerros y bajaban barrancos, porque con ellos se podría decir eso que me hace rechinar los dientes cuando lo leo: hacían una investigación exhaustiva. Pero, lo que contaba, pesquisaron hasta cansarse y decir “alea jacta est” (mucho antes ya habían dicho lo de “Ave Caesar, morituri te salutam”).
Por sierras onubenses, surcadas por los ríos Tinto y Odiel, pero extendiéndose hacia el este por las sevillanas escindidas por el río Guadiamar (¿os acordáis?), no debieron dejar piedra sin levantar. Y así surgieron las minas de Riotinto y Tharsis, y tantas otras que salpican estas tierras, y le dan color a sus sierras y valles, y acidez y metales a sus aguas. ¡Si las piedras hablaran!...


Pero, claro, una cosa es ser un buen sabueso, con todos los certificados y acreditaciones en regla, y otra cosa es escudriñar con el olfato hasta lo profundo de la tierra, muy complicado hasta para aquellos que se sabían lo “cogito ergo sum”. Si os vais dado cuenta me enseñaron latín a lo largo de muchos años, en aquel bachiller que se aprendían cosas más útiles que con la falsamente llamada “Educación para la Ciudadanía”. ¡Dixi!

Y, en efecto, cuando hacia oriente se terminan las sierras, y comienza la campiña alomada, que en tránsito nos hará llegar a la “tabula rasa”, se extendía una “terra incognita”, para aquellos sabuesos, que habían llegado allí diciendo lo de “veni, vidi,vinci”.

Y, bajo más de 150 m de las margas azules, que se depositaron en el Mioceno (todavía no habían llegado los de “civis romanus sum”), la madre Natura guardaba celosa un tesoro escondido (casi como el tesoro de El Carambolo, que allí cerquita se descubrió). Y los romanos, que se dieron muchos paseos por encima, arriba y debajo de aquella Ruta de la Plata, ni lo olieron. Estaban mirando a las chavalas aquellas, que iba con su manto tapando un pecho y enseñando el otro, y no estaban en lo que tenían que estar.

El caso es que por allí, bajo el arroyo Molinos, y casi también bajo el arroyo Garnacha, desde aquellos tiempos del Carbonífero, se fue gestando un yacimiento mineral rico (muy rico, para que vamos a engañarnos), de cobre pero también de oro, y de otros metales de esos que hoy son la base para lo que los finolis llaman “utilities”.

Hasta que llegaron unos sabuesos más modernos, que no miraban a lo que los romanos no debían mirar y, con unos trastos geofísicos que se lo saben todo, localizaron anomalías del campo gravitatorio terrestre (¡toma ya!), y es cuando dijeron ¡coño! (“lapsus linguae” debieron decir ¡cáspita!, pero es que eran muy mal hablados). Llevaron luego unos equipos de hacer agujeros muy profundos y delgaditos, y sacaron unos testigos con minerales ricos (muy ricos, para qué vamos a engañarnos). Hicieron más agujeros que en un acerico (almohadilla que sirve para clavar en ella alfileres o agujas), y cuando se convencieron de que allí estaba el “jamón pata negra”, tuvieron que juntar cuartos, y más cuartos (uséase: euros y más euros), que todos son pocos, para crear el Complejo Minero – Hidrometalúrgico de Las Cruces (ya me he santiguado).

Y como el agua que hay allí abajo no es para los mineros agua bendita (pero como si lo fuese), hay que sacarla sin afectarla y volverla a meter otra vez dentro de la “pila de agua bendita” (es decir, en el acuífero Niebla-Posadas. No se crean ustedes que esto es llegar y besar el santo. Hay mucho que discurrir, y muchos cuartos (uséase, euros), que gastar. En la fase de construcción la inversión es de 463 millones de euros que, para entendernos mejor, son casi setenta y ocho mil millones de nuestras bien recordadas pesetas.

A trancas y barrancas (las de los que ponen toda clase de obstáculos, porque son miembros activos de la “plataforma antiprogreso” (aunque no lo digan)), la mina se va abriendo, con las mejores tecnologías existentes en el mundo. Y los hombres y mujeres, que allí laboran, se dejan la piel a jirones porque todo se haga bien, pese a los antiprogreso, que ponen chinitas, y pedruscos así de gordos, para tropezar (“homo hominis lupus”, que diría el sabueso romano).
Y se está abriendo la mina con todos los cuidados medioambientales (¡si yo contase…!), y construyendo un complejo para el tratamiento del mineral, donde trabajan muchos centenares de personas, y a donde voy desde hace 17 años como mínimo una vez al mes, pero con frecuencia muchos días más.

Muchas cosas escribo para mi, por aquello que decíamos los romanos “verba volant scripta manent”, y es que no es fantasía lo de hacer minería, que nos es absolutamente imprescindible, cumpliendo los mejores estándares ambientales y sociales y económicos (que en eso consiste el desarrollo sostenible). Esto no conseguirá que se callen los de “panen et circensis”, que seguirán existiendo “in saecula saeculorum” o “sine die” (que hay donde escoger), sin aplicar aquello de “mutatis mudandi” ni decir jamás “mea culpa”.

Otros, por el contrario harán suyo lo de “mens sana in corpore sano”, y mientras me reafirmaré en lo que pienso (“quod dixi dixi”)


(Por Rafael Fernández Rubio)

jueves 1 de enero de 2009

¿Qué ha pasado con mi segundo?




(Reflexiones para empezar el año 2009, medio en serio; medio en broma)

A los científicos no hay quien los entienda, o mejor dicho: los paisanos nos creemos lo que los medios de comunicación nos dicen, sin hacer más averiguaciones (¡y así nos va!).

¿Os acordáis de que nos dijeron que el año 2008 tenía un segundo más?, pues para ti y para mi eso es una mentira.

Resulta (y eso lo sabéis), que son los científicos de la Universidad de Bonn los relojeros atómicos. ¿Qué es lo que hacen? pues se dedican a mirar el reloj para no llegar tarde, que para eso son alemanes, y cuando se retrasan un segundo llegan y, con un morro que se lo pisan, dicen “la Tierra gira cada vez más lentamente”, y no es que yo haya llegado tarde, es que hay que añadir un segundo más a tu reloj atómico, y como tú no lo has hecho resulta que llevas el reloj adelantado.

Como comprenderéis, estos señores ya han debido calcular cuando la tierra va a dejar de girar, y yo quiero enterarme, porque desearía que me dejen en un lugar en el que sea primavera o, mejor casi: otoño o, por lo menos, que me dejen debajo de un parral con uvas para vendimiar y para hacer unos buenos caldos.

En estas circunstancias, cada vez que ese científico llega un segundo tarde cuenta su rollo, y al reloj atómico hay que añadirle un segundo (se saca la ruedecilla hacia fuera, se retrasa un segundo, y a vivir un segundo más). No me digáis que esto es serio. Así con el cachondeo que se traen resulta que al año 2005 hubo que añadirle un segundo más, y lo mismo ha pasado ahora con el año 2008.

Pero es que esto del tiempo es muy relativo, porque a los que le marcan la hora son a los del meridiano de Greenwich, donde, cuando es el 31 de diciembre de 2008, a las 23:59:59, le endosan un segundo adicional, antes de que el reloj atómico marque las 00:00:00 del 1 de enero.
Ahora bien, debido a la diferencia horaria, a mi ese segundo me llega cuando ya estoy en el año 2009, de modo y manera que me computo el segundo adicional en el 2009, a las 00:59:59 del 1 de enero (mientras que los ingleses y los canarios y los portugueses si que lo tienen en el 2008).
Y, porque no os acordaréis, pero es que desde 1972 nos han metido de clavo 33 segundos adicionales (a los que habrá que sumarles el IVA). Menudo negocio que se deben estar montando esos relojeros, porque 33 segundos aplicados a los 46 millones de españoles son 17.569 días (y no le pongo el 0,44444… de día que, como periódica pura, le corresponde), que equivalen a 48 años (¡chupa del frasco!).

Fijaros, por tanto, el engaño que nos han hecho con decir que eso del segundo no tiene importancia. ¡Claro que la tiene! A mi que me den mi segundo y ya veré yo lo que hago con él. Lo malo es que con la inflación o la deflexión (?), no se en cuanto se me va a quedar.

Pero no os preocupéis que a los científicos de Bonn se les va a acabar el chollo, porque otros más listillos han decidido cambiar el sistema de medir el tiempo, y nos pasará como con la televisión digital: los relojes ya no servirán, y nos darán un ultimátum para que nos compremos uno atómico de última generación, con lo que todos andaremos con la “bomba atómica” de pulsera.

Tampoco os extrañe que, pronto, alguien nos venga a decir que la Tierra gira más despacio por eso del Cambio Climático. Pero ahí no me timan. La Tierra da las “guertas” más despacio porque “en tós los trabajos se hecha un cigarro”, o porque es una forma de que los asalariados trabajen un segundo más sin que las multinacionales se lo paguen ¡que hay listillos pa tó!

Por Rafael Fernández Rubio

sábado 27 de diciembre de 2008

Feliz cumpleaños, Rafael Fernández Rubio

Hoy, 27 de diciembre de 2008, cumple 76 años, Rafael Fernández Rubio. Le deseamos desde aquí un día de gran satisfacción, con su querida esposa, Sagrario, y sus estupendos hijos.

Rafael pertenece a una categoría de hombres en extinción. Con una inmensa capacidad de trabajo, una ilusión a prueba de cualquier zancadilla, y una creatividad que no ha sufrido lo más mínimo con la edad, sino que ofrece a diario muestras de una fertilidad que sorprende ya solo a quienes no le conocían, Rafael es un magnífico modelo viviente sobre lo que hay que hacer para solucionar cualquier crisis. Trabajar.

Su currículum puede recoger tantos éxitos, títulos, méritos, comunicaciones, ponencias, libros, que serviría para llenar de legítimo orgullo a varios seres humanos.

Dr. Ingeniero de Minas, catedrático y, por tanto, maestro de decenas de promociones de ingenieros, emérito después, co-fundador del Club Español de Medio Ambiente -del que es Presidente-, presidente del Comité de Ingeniería y Desarrollo Sostenible durante 10 años fructíferos, del galardón del que se siente más orgulloso es, seguramente, por ser Premio Jaime Primero a la Defensa del Medio Ambiente.

Damos testimonio de que en todas las reuniones, comités y reuniones, públicas o privadas, a las que Rafael asiste, es siempre el protagonista. Pero no porque a ello le lleve su falta de modestia -en absoluto, Rafael es considerado con todo el mundo, especialmente con los que no tienen razón- sino porque está siempre entre los que tienen algo positivo que aportar, y lo hace con una brillantez sin competencia.

Feliz cumpleaños, Rafael. Para justificar -con una sonrisa- tu incontenible laboriosidad, comentas, desde hace un par de años, que "como no llevamos fecha de caducidad, hay que aprovechar todos los momentos".

Hay algunos que no lleváis fecha de caducidad, sencillamente, porque habéis planteado vuestra vida para dejar la semilla de vuestro magisterio en miles de otros yogures humanos.

sábado 13 de diciembre de 2008

Felicidades

QUE EN 2009 NO NOS FALTE HUMOR
PARA AGUANTAR LOS CAMBIOS CLIMATICOS,

Y NOS SOBREN FUERZAS PARA LAS ENERGIAS ALTERNATIVAS,
AUNQUE SIN DESPRECIAR A LAS QUE NOS HAN LLEVADO HASTA AQUI,

NI DECAIGAN LOS ANIMOS PARA ENCONTRAR TANTO LO NUCLEAR COMO LA PAJA EN LAS COSAS,

ENSEÑANDO A AHORRAR DONDE SE DESPILFARRA
Y A APRECIAR LO QUE TENGA INTERES PARA TODOS.

PERO, SOBRE TODO, QUE 2009 NOS MANTENGA UNIDOS
PARA PROFUNDIZAR EN LA FELICIDAD MAS DURADERA,
LA QUE SE DISFRUTA EN LA COMPAÑIA
DE GENTES SALUDABLES.

viernes 12 de diciembre de 2008

Perspectivas de la biomasa forestal como recurso energético

(Contribución al Libro virtual, XXX Aniversario del CIDES, realizada por Antonio García Álvarez, Dr. Ingeniero de Montes, de la Asociación de Ingenieros de Montes)


En sentido literal, el término biomasa comprende todo el material biológico que se produce mediante el proceso de fotosíntesis en el reino vegetal.

En el ámbito forestal estarían incluidos en esta definición, tanto la madera con destino a tablas, tablones, postes, etc., como los troncos y ramas de pequeñas dimensiones, dedicados a pasta de celulosa y papel y a fabricación de tableros, o las leñas, dedicadas tradicionalmente a generar energía.

En la actualidad el término biomasa forestal se viene utilizando para designar los productos forestales de pequeñas dimensiones que se destinan a recurso energético.

En este marco, la biomasa forestal se puede clasificar como sigue:

- Residuos forestales: Troncos y ramas de pequeñas dimensiones que se generan en las labores selvicolas y en las cortas.

- Residuos de industrias forestales: Costeros, serrín, cortezas y virutas.

- Cultivos forestales energéticos: Cultivos de especies forestales que se cortan con pequeñas dimensiones.

Como es sabido, tanto a nivel de la Unión Europea, como de los diferentes Estados miembros, se están aplicando medidas para impulsar la generación de energía de fuentes renovables.

En lo que a España se refiere, está en vigor el Plan de Energías Renovables (PER)-2005-2010, en el que se prevé que en el año 2010 el 12,1 por 100 del consumo de energía primaria sea abastecido por fuentes renovables.

A lo largo de estos años de ejecución del Plan algunas fuentes renovables, como la eólica, han crecido por encima de las previsiones. Otras fuentes, como la biomasa, ha avanzado por debajo de ellas.

Para impulsar la utilización de la biomasa en la generación de energía, el Gobierno creó en 2004 la Comisión Interministerial para el aprovechamiento energético de la biomasa, con funciones de estudio, fomento y promoción de proyectos.

En el ámbito forestal, y en lo que se refiere a la biomasa de residuos forestales se puede indicar que la Ley 43/2003, de Montes establecía en la Disposición Adicional Cuarta “El Gobierno elaborará, en colaboración con las comunidades autónomas, una estrategia para el desarrollo del uso energético de la biomasa forestal residual...”.

En desarrollo de esta disposición, la Administración dispone ya de un “Proyecto de estrategia para el desarrollo del uso energético de la biomasa forestal residual”.

La puesta en valor de la biomasa forestal residual, lo que supone transformar los residuos en recursos, reporta a los bosques importantes beneficios. Permitirá la realización de los trabajos selvicolas necesarios para llevar las masas forestales a su madurez en estado adecuado, al mismo tiempo que incidirá favorablemente en la prevención de incendios y plagas.

La utilización de la biomasa forestal residual con fines energéticos cuenta, no obstante, en la generación del recurso, con las siguientes barreras:

- Disponibilidad del recurso en cantidad, calidad y precio.

- Existencia, en algunos casos de un uso alternativo.

- Ausencia de pretratamientos de adecuación del recurso.

En el ámbito de los residuos de industrias forestales se han desarrollado ya, en
España, algunos proyectos de generación de energía térmica para consumo doméstico y en edificios de uso común.

Para su expansión, existen también algunas barreras, en la fase de producción, tales como:

- Disponibilidad limitada del recurso.

- Ausencia de pretratamientos de adecuación del recurso.

La utilización de cultivos forestales para la obtención de biomasa con fines energéticos es un campo prometedor.

Se utilizan para ello especies forestales de crecimiento rápido, tales como chopos, salix, paulonia, olmo, etc.

Se hacen plantaciones del orden de 1.600 píes/ha, con cortes cada 2/3 años y con 4/5 rebrotes de cepa.

Existen ya cultivos de chopo con estos fines y varios proyectos experimentales con paulonia y otras especies.

Aquí existen, también, barreras que dificultan el desarrollo del sector, que en la fase de producción son:

- Necesidad de un marco legislativo y de ayudas.

- Altos costes de producción.

- Necesidad de experimentación y demostración.

Además, comunes a los 3 bloques de producción de biomasa forestal, existen barreras en las fases de comercialización y de transformación energética.

En concreto, se pueden indicar, entre otras, las siguientes:

- Inexistencia de un mercado desarrollado de logística de biomasa.

- Competencia con otros combustibles.

- Falta de reglamentación para el uso de la biomasa térmica doméstica.

- Necesidad de un tamaño mínimo para alcanzar el umbral de rentabilidad en la generación eléctrica.

La extensión de la utilización energética de la biomasa forestal requiere, por tanto, una serie de medidas para eliminar las barreras existentes, o al menos para mitigar sus efectos.

Estas medidas, algunas de las cuales ya se están aplicando, tienen que ir dirigidas a las diferentes fases del proceso, desde la producción de la biomasa hasta la generación de le energía. Se pueden enumerar las siguientes:

-Desarrollo de una logística del recurso para su uso energético.

-Establecimiento de ayudas a la adquisición de maquinaria de recogida, transporte y tratamiento.

-Mejora de la mecanización de la recogida de cultivos energéticos.

-Establecimiento de contratos tipo para la adquisición de biomasa.

-Ayudas a la compra de equipos para uso doméstico de biomasa.

-Desarrollo de reglamentación sobre instalación de biomasa térmica en los edificios.

-Apoyo a la tecnología de co-combustión de carbón y biomasa.

Podemos concluir diciendo que hay unas perspectivas esperanzadoras para la biomasa forestal como recurso energético; pero que queda un largo camino por recorrer.

miércoles 10 de diciembre de 2008

Ingenieros por la defensa ambiental: ACID y el medio ambiente

Ingenieros por la defensa ambiental: ACID y el medio ambiente

XXX Aniversario del CIDES

Recogemos la intervención en el IX CONAMA, dentro de los actos del XXX Aniversario del CIDES, de Enrique Rodríguez Fagúndez, actual Presidente de la Comisión de Defensa del IIE, ex-vicepresidente del CIDES, Comité al que sigue perteneciendo en representación de la Asociación de Ingenieros Agrónomos.

Cuando me incorporo al Comité de Medio Ambiente del Instituto de la Ingeniería de España, que así se llamaba anteriormente el actual CIDES, probablemente una de las actividades más importantes que este estaba llevando a efecto era la participación activa en los Congresos Nacionales de Medio Ambiente, en su organización conjuntamente con el Colegio de Físicos, Unión Profesional y APROMA.

En el primer Congreso en que el Comité participó activamente y de forma institucional fue en el IV, que se celebró en Madrid en el mes de noviembre de 1998. Actuaba por entonces como Coordinador en representación del Comité y del Instituto de Ingeniería de España su Vicepresidente D. Jesús Casas Rodríguez, Ingeniero Naval y colaboraban estrechamente con él: Salvador Gracia Navarro, Domingo Gómez Orea, Juan Ignacio Sánchez Piñole, Antonio García Alvarez, Javier Martínez Vázquez, que coordinaban Grupos de Trabajo, además de otros miembros que participaban en otras actividades como: Sesiones Plenarias, Grupos Temáticos y Salas dinámicas.

Los Congresos Nacionales de Medio Ambiente se vienen celebrando cada dos años y ya en el que correspondía celebrar en el año 2.000 colaboré estrechamente con Jesús Casas participando en las labores de coordinación conjuntamente con él. Ya en calidad de Vicepresidente del Comité intervengo en la organización del VI y VII Congresos Nacionales de Medio Ambiente celebrados respectivamente en 2.002 y 2.004, en los que algunos de los pioneros en la coordinación de los Grupos de Trabajo ya citados, siguen interviniendo dando continuidad a los mismos, a la vez que otros miembros del Comité y yo mismo nos incorporamos a semejantes tareas.

Con ocasión del VIII Congreso Nacional de Medio Ambiente, este sufre en su organización una importante transformación. Se constituye la Fundación CONAMA y se abre la organización del mismo, además de a las cuatro Instituciones ya citadas a Asociaciones, y Colegios Profesionales y otras Entidades y en esta ocasión los miembros del Comité dispersan su intervención en el VIII y IX Congreso, pasando algunos de ellos a representar otras Instituciones y otros que lo siguen haciendo en representación del Comité y el Instituto de Ingeniería de España. En estos momentos en que estamos celebrando el IX Congreso, siguen en la brecha Salvador Gracia Navarro con su incombustible directiva IPPC y Javier Martínez Vázquez con su “teledetección y sensores ambientales”. Ambos temas se han convertido en unos “ clásicos” en estos Congresos Nacionales de Medio Ambiente.

A todos los miembros del CIDES que han participado y siguen participando en las distintas actividades de los Congresos Nacionales de Medio Ambiente, bien, representando al CIDES y al IIE o representando a otras Instituciones, nuestro reconocimiento mas profundo, pues ellos han escrito algunas de las páginas más brillantes de estos XXX años de historias del CIDES.

Pero el CIDES también se ha asomado al exterior y aunque un poco de puntillas y con mucho esfuerzo personal, hemos celebrado unas Jornadas técnicas en Alcañices ( Zamora) y Miranda de Douro ( Portugal) , en el marco del Programa RIRRA ( Recuperación de la ribera del río Angueira). Precisamente su Alcalde y el Presidente de la Cámara respectivamente, recibieron en uno de los Congresos Nacionales de Medio Ambiente una de las distinciones que estos hacen con personalidades e instituciones.

Otras Jornadas en las que el CIDES ha estado presente han sido las celebradas en Las Palmas y Tenerife, gracias a la gestión de Juan Emilio González González y que versaron alrededor d los temas de Depuración Reutilización y Desalación de aguas y Eliminación de Residuos en Canarias.

Memorables, posiblemente lo fueron las Jornadas Técnicas celebradas en Melilla con la colaboración de la Consejería de Medio Ambiente de la Ciudad Autónoma y la Universidad a Distancia, en coincidencia con el salto de la valla fronteriza por emigrantes africanos.

No puedo por menos que recordar con satisfacción, el grupo de actividades que hemos realizado en colaboración con los Colegios Oficiales de Ingenieros Industriales de Andalucía, gracias al esfuerzo y tesón de Salvador Gracia Navarro, al menos en dos ocasiones en Sevilla en colaboración con su Universidad. Otra en colaboración con la Cátedra de Medio Ambiente de la Universidad de Córdoba, incluyendo visita técnica a las instalaciones de tratamiento de residuos nucleares de ENRESA, en el Cambril. Y finalmente y recientemente en colaboración con la Universidad Internacional de Andalucía y la Universidad de Jaén, las celebradas en Baeza ( Jaen ) sobre el olivo.

Aunque somos pocos, hemos andado y mucho, y una parte de este camino lo hemos recorrido de la mano de la Revista TecnoAmbiente, que nos ha dado acogida para la coorganización del IV al VIII Congreso Nacional del Agua y dl Medio Ambiente celebradas en Zaragoza, el último, también este año. Con la citada revista también en Madrid, en la sede del Instituto de la Ingeniería de España, hemos celebrado jornadas sobre: Incineración, Energías Renovables y Medio Ambiente, Desalación, Energía Eólica y Energía Nuclear y de todas ellas editado las correspondientes ponencias.

También en Madrid, pero dentro y fuera de nuestra Sede Social de la C/ General Arrando, hemos celebrado importantes actividades en colaboración con:

- La Universidad Politécnica de Madrid, participando en las Jornadas de Historia y Filosofía de la Ingeniería, la Ciencia y la Tecnología, que tan bien organizan los profesores D. José Manuel Amaya y García de la Escosura y D. Manuel Fernández – Cañadas Fernández.
- Con el Club Español del Medio Ambiente.
- Con AENA, visitando las instalaciones del nuevo terminal del Aeropuerto Madrid Barajas.

Y llegamos al año 2.005 y celebramos el primer Centenario del Instituto de la Ingeniería de España, con unas extraordinarias Jornadas en las que cada una de las Asociaciones informó, ilustró y dio esplendor a la “ Ingeniería y calidad de vida”, cuyas ponencias fueron recogidas en un espléndido libro.

Después, vinieron visitas técnicas a la sierra norte de Madrid (Montejo de la Sierra) y a Monfragüe ( Extremadura). Reserva de la Biosfera y Parque Natural respectivamente.

Y como dicen , que dijo Machado : “ Caminante no hay camino, se hace camino al andar”. Al menos 30 años avanzando ( sino son 32, como se ha puesto de manifiesto en esta sesión) con paso firme por la senda de la Ingeniería y Desarrollo Sostenible y al lado, primero de su anterior Presidente D. Rafael Fernández Rubio, al que tuve la oportunidad de proponer como candidato al premio Rey Jaime I. Propuesta aprobada y suscrita por todo el Comité. Propuesta que prosperó y fue elegido por unanimidad. Premio Rey Jaime I a la Protección del Medio Ambiente.

Y ahora también al lado de su actual Presidente D. Rafael Ceballos Jiménez .

ACID y el medio ambiente

Recogemos aquí la intervención de Ricardo Torrón Durán, Presidente de ACID, durante el acto de Celebración del XXX Aniversario del CIDES, en el marco del IX CONAMA.


La Asociación Civil de Ingenieros de la Defensa (ACID), en ocasiones junto con los Colegios Oficiales de Ingenieros de Armamento e Ingenieros de Armas Navales, ha desarrollado desde el año 1994, habitualmente en el marco del Instituto de la Ingeniería de España (IIE) y a través de su Comité de Tecnología de la Defensa y el de Medio Ambiente (actualmente Comité de Ingeniería y Desarrollo Sostenible, CIDES) del que hoy celebramos el XXX Centenario, una intensa actividad en relación con las buenas prácticas medioambientales.

Esta actividad ha tenido, entre sus objetivos, el despertar, divulgar o fomentar, con ayuda de los miembros que forman parte de los citados Comités y colaboradores pertenecientes fundamentalmente a los Cuerpos Técnicos de las Fuerzas Armadas y a la Industria de Defensa, la responsabilidad que tenemos todos de reducir lo más posible el “impacto negativo medioambiental” en que puedan incurrir las Fuerzas Armadas en su actividad operativa.

Y, por otra parte, colaborar para que los responsables de la Administración, así como los Organismos implicados se integraran reflexivamente en el estudio de criterios medioambientales, para ayudar así a la implantación de los sistemas adecuados de gestión que deberán incluir desde las responsabilidades, hasta las estructuras organizativas, las prácticas, los procedimientos, los procesos y recursos etc., para llevar a cabo la adecuada política medioambiental.

Hemos también tratado de que esta intensa actividad quedase reflejada en las oportunas publicaciones.

Vamos a tratar de dar cuenta esquemática y cronológica de ello:

En el año 1994, durante los días 18 y 19 de abril se celebraron unas primeras jornadas sobre “Tecnología y Medio Ambiente”, distribuidas en cuatro partes:

- Las tecnologías medioambientales en la gestión y conservación de los recursos naturales y en el desarrollo rural.
- Las tecnologías medioambientales en el entorno urbano y en las obras de infraestructuras (I). Soluciones técnicas.
- Las tecnologías medioambientales en el entorno urbano y en las obras de infraestructuras (II). Planificación administrativa.
- Las tecnologías medioambientales en los sectores energético e industrial. Tratamiento de efluentes, emisiones y residuos.

Estas jornadas fueron inauguradas por el Excmo. Sr. Antonio Flos Bassols, entonces Secretario de Estado de Defensa, que ya entonces expresó (y cito literariamente): “el concepto de Defensa Nacional, referido comúnmente al territorio de soberanía y a la protección de la vida de las personas, se ha quedado estrecho. Hoy hablamos de Seguridad Nacional, que es un concepto más amplio e incluye al anterior.

Este concepto de Seguridad se ha impuesto tras la guerra fría e incorpora, además de los tradicionales aspectos geoestratégicos y militares, la prevención de otros riesgos para los intereses vitales de los países, como son los que se derivan de:

Las inestabilidades políticas, económicas y sociales, las disputas fronterizas, las rivalidades étnicas o religiosas, las tensiones demográficas o los atentados contra los recursos naturales y el equilibrio ecológico”.

Un año más tarde, en las Jornadas celebradas en el año 1995, el entonces Presidente del Instituto de la Ingeniería de España D. Emilio Llorente Gómez, que había sido, no hacía mucho, Subdirector General en la Dirección General de Armamento y Material del Ministerio de Defensa puso de manifiesto: “que las Jornadas celebradas el año anterior, permitieron una amplia exposición y profunda reflexión sobre los principales problemas medio-ambientales que se nos plantean, resultando de interés para la Administración, la industria y para los profesionales. Uno de los temas que se esbozaron en aquellas Jornadas fue la sensibilización que se estaba produciendo en las Fuerzas Armadas por integrar la protección medioambiental, entre los requisitos de operatividad que debe cumplir un ejército moderno y que dada la novedad del tema y el importante papel que tiene que desempeñar la ingeniería en este proceso, me sentí profundamente atraído por la propuesta del almirante Cerrolaza (entonces) Presidente del Comité de Tecnología de la Defensa, de preparar unas Jornadas prácticamente monográficas sobre el tema, con la lógica presencia de las empresas asociadas a la Industria de Defensa”.

Las Jornadas citadas se denominaron: “Tecnología, Medio Ambiente y Defensa” y se desarrollaron, igual que las anteriores, en cuatro partes:

- Instrumentos de la Unión Europea para el medio ambiente.
- La problemática medioambiental como desafío tecnológico en un Ejército del siglo XXI.
- Problemática medioambiental del sector industrial español.
- Medio Ambiente, tecnología y diversificación.

Al año siguiente, 1996, D. Leonardo Larios Aracama, Director General de Infraestructura del Ministerio de Defensa, Dirección que tiene la responsabilidad del tema medioambiental en el Ministerio, en la inauguración de las Jornadas sobre: “Desmilitarización de municiones, explosivos y agresivos químicos e incidencia medioambiental”, manifestó:…”este acto me permite cumplir un doble objetivo. El primero, de carácter general, como es el poder exponer una vez más públicamente, que la Dirección General de Infraestructura del Ministerio de Defensa, está preocupada y ocupada en la prevención de riesgos, como son los que se derivan de agresiones contra los recursos naturales y el equilibrio ecológico, que junto con los aspectos básicos estratégicos y militares, se incluyen en el concepto de Seguridad Nacional.

El segundo objetivo es específico, y se enmarca plenamente en el contenido de estas Jornadas, pues me permite expresar la onda preocupación de mi Departamento, sobre un tema específicamente militar, como es la destrucción de munición (entendida esta en el sentido más amplio) en malas condiciones o anticuada. Este es un problema acuciante, que afecta tanto a los países de la OTAN, como a los del antiguo Pacto de Varsovia”.

Recordemos aquí que España firmaría al año siguiente, 1997, el denominado Convenio de Otawa referente al desminado de campos de minas y destrucción de las reservas almacenadas existentes. (El Convenio fue ratificado el 19 de enero de 1999, y en octubre del 2000 se había finalizado la “desmilitarización” de 850.000 minas antipersonal, que constituían el montante total de nuestra reserva de guerra).

(También podemos añadir que recientemente España se ha adherido, con toda prontitud, al reciente Tratado de Dublín de mayo de este año 2008 sobre desmilitarización de bombas de racimo, cuyo cumplimiento se ha iniciado ya).

Siguiendo con las Jornadas celebradas de 1996, recordemos que en las mismas se dio el primer paso de un curso sobre “Evaluación de Impacto Ambiental”. En el año 1997 se daría el segundo paso del curso que versaría sobre “Metodología y Métodos de Evaluación de Impacto Ambiental”, con lo que se tuvo la oportunidad de ver con cierto detalle algunas tareas comunes a todo estudio de Impacto Ambiental, especialmente las de identificación y caracterización de impactos, la valoración de los mismos y la selección de las posibles alternativas, que, en líneas generales, definen dos grandes grupos metodológicos:

a) Los correspondientes a los métodos de identificación de impactos tales como: las listas de comprobación, las matrices de interacción o los diagramas de flujo.
b) Y los correspondientes a los métodos de evaluación de impactos y selección de alternativas tales como: las matrices de Leopold, el método de transparencias de Mc Harg, el de análisis energético, el método Battelle, el método del Comité Internacional de Grandes Presas, así como las técnicas de toma de decisión multicriterio y el necesario enfoque sistémico y actitud prospectiva.

Durante el año 1998 se desarrolló la tercera parte del curso, dedicado en esta ocasión a la “Gestión Medioambiental”.En la presentación de las Jornadas se puso de manifiesto que todos los instrumentos normativos y normalizados de la Gestión Medioambiental parten de la definición de una Política Medioambiental, como compromiso adoptado al más alto nivel para el cumplimiento de la legislación y su mejora continua, en relación con el medio ambiente, que permita y asegure el posterior desarrollo de objetivos concretos y cuantificables.

Por ello, en este marco de la Gestión Medioambiental se presento por parte del Director General de Infraestructura del Ministerio de Defensa el desarrollo de la normativa existente y se expuso la política medioambiental del Ministerio, contenida en la Directiva Ministerial número 107 de 2 de junio de 1997, y su desarrollo posterior en la Instrucción número 30 de 3 de febrero de 1998 del Secretario de Estado de Defensa. En está última se incluyen como partes esenciales de la citada política “la mejora de la conciencia individual y colectiva en materia de medio ambiente, mediante programas de formación, información y divulgativos” de una parte, y “el establecimiento de Sistemas de Gestión Medioambientales” por otra.

Ambos aspectos, el de la formación y el de la implantación de los Sistemas de Gestión Medioambiental, fueron precisamente los temas que se trataron en estas Jornadas.

Es de destacar la experiencia piloto que, en aquellas fechas, el Ministerio de Defensa desarrollaba para implantar en tres bases militares, una de cada Ejército, sus correspondientes Sistemas de Gestión Medioambiental, con sujeción a las normas de la serie 14000. Se trataba del Campo de Adiestramiento del Retín, de la Base Aérea de Getafe y del Acuertelamiento de El Palancar. A estos tres Sistemas siguieron otros muchos.

En el año 1999 celebramos en Madrid el XI Simposium de la Federación Internacional EDA “European Federation of Defence Technology Associations”. Durante los días 20 al 22 de octubre representantes de once naciones europeas, bajo el título “La Defensa y el Medio Ambiente en el horizonte del siglo XXI”, propuesto por nuestra Asociación Civil de Ingenieros de la Defensa, tuvimos la oportunidad de enfocar este sugerente tema desde tres puntos de vista:

- El institucional: análisis comparado de las políticas, planes y proyectos en relación con el medio ambiente.
- El técnico: identificación de sectores sensibles y riesgos medioambientales en la producción, almacenamiento, utilización, destrucción y tratamiento de residuos peligrosos.
- Y el industrial: intercambio de conocimiento sobre estudios, investigación y desarrollo de medidas correctoras para minimizar el impacto ambiental negativo en los sensores sensibles. En este tenía un claro protagonismo la Innovación Tecnológica.

En el Simposium tuvo oportunidad de intervenir brillantemente, representando al Instituto de la Ingeniería de España y al Comité de Medio Ambiente, su Presidente de entonces D. Rafael Fernández Rubio.

Con el cambio de siglo, se realiza una especial atención por parte de nuestra Asociación ACID a la Ingeniería y el Desarrollo Sostenible en los Congresos Nacionales de Medio Ambiente. Esta actividad se realiza dentro de los grupos de trabajo creados y liderados por el Instituto de la Ingeniería de España a través de su ya citado Comité de Ingeniería y Desarrollo Sostenible.

Así, en el VI Congreso, celebrado en el año 2002, constituimos dos grupos de trabajo el nº 17 “ Consideraciones ambientales en el proceso de obtención de nuevos sistemas relacionados con la Defensa” y el nº 20 “ Estrategias ambientales en la recuperación de los materiales en el sector de la automoción”.

En el año 2004, en el VII Congreso Nacional de Medio Ambiente, constituimos el grupo de trabajo nº 21 sobre “El sector de la Automoción y el Desarrollo Sostenible”.

Los contenidos de todas estas Jornadas, han sido oportunamente publicados en forma de libros como decíamos al principio. Ello fue conseguido gracias al Presidente de entonces de la Asociación D. Santiago Estrada Saiz (q.e.p.d.) y la colaboración de la empresa FIAT AUTO ESPAÑA, S.A. Hoy ponemos a su disposición, en el marco de este IX Congreso Nacional de Medioambiente y en esta Jornada Institucional dedicada al XXX Aniversario de la creación del CIDES, los contenidos de los respectivos grupos de trabajo.

En el año 2005 con motivo de la celebración del Centenario del IIE, una de nuestras aportaciones al mismo fue sumarnos, una vez más, a la iniciativa del Comité de Ingeniería y Desarrollo Sostenible en la realización de unas Jornadas sobre “Ingeniería y Calidad de Vida”, las que, como podemos recordar, tuvieron un gran éxito.

Digamos, como resumen, que numerosas personalidades nacionales y extranjeras, civiles y militares, políticos, catedráticos, profesores, periodistas....etc. expertos en las más diversas áreas del conocimiento ambiental, han intervenido en las actividades citadas, tratando con rigor y oportunidad los más candentes temas que la sociedad ha ido demandando. A todos agradecemos su importante participación y generosa colaboración.

Por último permítanme manifestar mi complacencia, como Presidente de la Asociación Civil de Ingenieros de la Defensa, en su representación y en la del Comité de Tecnologías de la Defensa, en intervenir en este acto de homenaje al CIDES, con motivo de su XXX Aniversario y poder así recordar nuestra colaboración fecunda en la protección medioambiental.

Muchas gracias a todos por su atención.

martes 9 de diciembre de 2008

Reflexiones sobre centrales termosolares en zonas secas

Por: Gonzalo García-Baquero Utrilla
Ingeniero Superior Industrial ICAI

Se prevé construir, en los próximos años y en el término municipal de Alcázar de San Juan, 5 centrales termosolares de unos 50 MW cada una de ellas. Esta es la noticia, y ahora viene la reflexión.

Me confieso gran defensor de las energías alternativas, concepto acuñado en los años 70 y que pretendía referirse a aquella energía que pudiera ser una alternativa al petróleo y que incluye entre otras a las renovables. Pero además me confieso ordenado, es decir, cada cosa en su sitio, y desde mi punto de vista, Alcázar de San Juan no es el sitio de las termosolares, veamos por qué.

A menudo, las zonas muy soleadas son también zonas con falta de agua. A la hora de hablar de centrales termosolares esto resulta ser paradójico pero cierto. Resulta que este tipo de central térmica produce electricidad con turbinas de vapor, el cual no es otra cosa que agua muy caliente. Como las leyes de la termodinámica son de obligado cumplimiento, a la salida de la turbina, ese agua hay que enfriarla. Para enfriarla se hace uso de torres de refrigeración por las que circula aire a temperatura ambiente, que al ser menor que la temperatura del agua, hace enfriar el agua. Bien, pues en ese proceso lo que ocurre es una importante evaporación del agua y que, pequeñas gotas de agua se pierdan con el flujo de aire. Además, el agua evaporada resulta ser agua pura sin ningún añadido, agua destilada, por lo que el agua remanente recibe todos los compuestos que se encontraban diluidos en la evaporada.

Es una realidad que Alcázar de San Juan no destaca por ser un municipio con gran excedente de agua. Más bien diría que Alcázar de San Juan destaca por la sequedad de sus tierras y la escasez de lluvias. Prácticamente la totalidad del agua consumida por la población proviene del subsuelo. El consumo de los habitantes de Alcázar está en torno a los 720.000 m3 de agua al año, mientras que esta central consume del orden de 1 millón de m3 al año, que, aun reciclando y recirculando el 40% de ese consumo, estamos hablando de, prácticamente el consumo total de la población de Alcázar. El pueblo, en su totalidad, tiene un consumo de uso 9 millones de m3 al año (contando regadíos, industria, etc), por lo que una sola central de 50 MW consumiría el equivalente al 10% del consumo total del municipio. Así que 5 centrales de 50MW consumirán el 50%.

En conclusión, tenemos dos graves problemas para la zona de Alcázar. El primero es que tenemos un gran consumo de agua que se pierde a la atmósfera, en una zona caracterizada por su carencia de agua. El segundo es que el agua subterránea de consumo de la ciudad aumenta en concentración de sales minerales, en un municipio caracterizado por tener un agua muy dura.

Por eso digo lo de ser ordenado. Lo lógico es que centrales térmicas estén ubicadas cerca de ríos o en la costa, en definitiva, en lugares donde el agua no sea un bien escaso.

Hay muchas tecnologías referentes a las energías renovables, y muchas de ellas perfectamente aplicables a la zona de Alcázar, sin necesidad de consumos excesivos de agua. No sé por qué ese empeño en favorecer estas actuaciones.

sábado 6 de diciembre de 2008

Los bosques y los retos globales

Por: Santiago González Alonso. Doctor Ingeniero de Montes
Catedrático de Proyectos de Ingeniería, UPM, Asociación de Montes

(Contribución al Libro: "XXX Aniversario del CIDES", que se enviará a petición de los interesados que indiquen su correo electrónico)

Los espacios forestales más genuinos, los bosques, constituyen el ámbito natural de la actuación de la ingeniería forestal desde su creación, en las escuelas centroeuropeas del siglo XIX. En ellos se ha aprendido, investigado, analizado y actuado, desde los puntos de vista biológico e ingenieril. Por ello sigue siendo muy necesaria la visión, la involucración y el aporte técnico de los ingenieros de montes (ingenieros de aguas y bosques en Francia, ingenieros forestales en general) respecto a las nuevas visiones del fundamental papel de los bosques en las estrategias de enfrentamiento a los retos y riesgos globales actuales, derivados del modelo de desarrollo y de la creciente acción tecnológica sobre los ecosistemas del planeta.

El estado de los bosques del planeta

La evaluación más global y completa del estado de los bosques del planeta es la que periódicamente proporciona la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO). En el año 2007 apareció la séptima edición de la “Situación de los bosques del mundo”, basada en los datos publicados en la Evaluación de los Recursos Forestales Mundiales 2005 (FRA 2005). Actualmente se trabaja en la próxima, (FRA 2010), cuyo final está previsto para el año 2010, así como en una nueva estrategia de la FAO para el sector forestal, que se pretende presentar en el 2009.

De acuerdo con la FRA 2005, Los bosques cubren el 30% de las tierras del mundo, alrededor de 40 millones de km2, casi un campo de fútbol por cada habitante del planeta, aunque con una distribución muy desigual. Europa (incluyendo a la Federación Rusa) contiene un cuarto del total de la superficie forestal, seguida por Sudamérica y América Central y del Norte. Sudamérica es la región con mayor porcentaje de cubierta forestal (prácticamente la mitad de la superficie de sus tierras), mientras que Asia es la región con un menor porcentaje de cubierta forestal (menos del 20% del territorio)

La FAO concluye de forma optimista que a nivel mundial los recursos forestales parecen encontrarse en buen estado: en la mayoría de las variables medidas los cambios han sido mínimos y los más importantes indican tendencias que son más positivas que negativas. Aunque hay datos que inducen una preocupación mayor.

La deforestación, sobre todo la transformación de bosques en tierras de cultivo, está avanzando a un ritmo alarmante. La superficie forestal mundial disminuyó en un 0.22% anual entre 1990 y 2000 y en un 18% anual entre 2000 y 2005. En conjunto, durante el periodo 1990-2005 la deforestación se ha producido a un ritmo anual de aproximadamente 130.000 km2 (una superficie equivalente a la de Grecia) Durante el periodo 2000–2005 se tuvo una pérdida diaria de 200 km2 de superficie forestal.

Un motivo más particular de alarma lo constituye la reducción de los bosques primarios. Aunque aún hoy día ocupan más de un tercio de la superficie forestal del planeta (unos 13 millones de km) cada año la actividad humana está ocasionando como media anual la pérdida o alteración de 60.000 km2 de la superficie de este valioso tipo de bosque (superficie similar a la de Irlanda). Brasil e Indonesia registraron, por si solos, una pérdida de 49.000 km2 anuales durante el periodo 2000-2005. La extensión más importante de bosque primario aún se encuentra en el Amazonas. Algunos países de América Central y del Norte, junto a la Federación Rusa, también cuentan con una proporción elevada de este tipo de formación vegetal.
Los bosques naturales modificados cubren algo más de la mitad de la superficie forestal total. Alrededor del 7% de los bosques están considerados como bosques seminaturales, mientras que las plantaciones forestales representan alrededor del 4% de la superficie arbolada, con una tendencia muy clara de aumento. En cuanto a la categoría otras tierras boscosas, más de dos tercios están consideradas como tierras boscosas naturales modificadas.

Cada año, alrededor de un 1% de la masa forestal es pasto de las llamas (una superficie del tamaño de Nueva Zelanda, aproximadamente). En la actualidad, la mayor parte de los incendios forestales son provocados por el hombre.

A escala mundial, el 34% de la superficie forestal total tiene como función principal la producción (alrededor del 50% si toman en cuenta ambas funciones, principal y secundaria). En Europa, alrededor del 73% de la superficie forestal tiene como función principal la producción, mientras que en Norteamérica tan sólo un 6% (la mayoría de sus espacios arbolados bosques están destinados a un uso múltiple).

En 2005, la suma global de madera extraída superó los 3.000 millones de m3 .A nivel mundial, las extracciones de madera han permanecido relativamente estables y no han sufrido cambios significativos en los últimos 15 años.

En el mundo hay cada vez más superficie forestal dedicada en primera instancia a la retención del suelo y la conservación del agua. En 2005, todas las áreas forestales con la protección como función principal o secundaria representaban, aproximadamente, un tercio del área forestal mundial (11,9 millones de km2) En ellas se consideran las plantaciones artificiales de árboles con fines protectores, que cubren una superficie del tamaño de Italia, es decir, algo menos del 1% de la superficie forestal del planeta.

La superficie de bosque reservada expresamente a la conservación de la biodiversidad ha aumentado considerablemente durante los últimos 15 años. En la actualidad, supone más del 11% de la superficie forestal total.

La mayor parte de las áreas arboladas del planeta son de propiedad pública (84%), aunque se advierte una tendencia de aumento de la propiedad privada. Igualmente existe un aumento de dedicación de los bosques a usos educativos y de ocio. En Europa, cerca de tres cuartas partes de estas superficies cumplen una función social, normalmente en combinación con otros objetivos de gestión.

Papel de los bosques en el cambio climático

Parece ya incuestionable el parecer de la mayoría de la comunidad científica acerca de que la actividad humana está en el origen del cambio de los parámetros medios que caracterizan la composición de nuestra atmósfera, del incremento medible y contrastado a nivel global de los gases denominados de “efecto invernadero”. Mayor discusión se plantea en cuanto a la previsión de la intensidad y cronología del cambio climático, general y a nivel de las diferentes situaciones ecológicas del planeta, que ese cambio atmosférico pueda significar.

A pesar de las posturas dialécticas interesadas que exigen pruebas científicas irrebatibles que quizás sólo puedan obtenerse cuando ya sea demasiado tarde para intentar paliar o cambiar las posibles gravísimas consecuencias, cada vez también cobra mayor carta de naturaleza en la opinión pública, en la ciudadanía común y corriente, y en las declaraciones y acuerdos de los organismos supranacionales y de los gobiernos la preocupación por el problema.

Ante las incertidumbres, y ante la extrema gravedad de los posibles efectos, la única actitud coherente es la aplicación en las políticas del principio de precaución, de modo que se generen situaciones y se desarrollen actuaciones cuanto más reversibles, mejor.

En el núcleo del análisis causal están las emisiones de gases, el despilfarro energético, y el modelo insostenible de desarrollo. Y en el camino de las soluciones cada vez cobran más fuerza las estrategias basadas en instrumentos económicos incentivadores del incremento de los sumideros de carbono. Los espacios forestales cobran así un nuevo protagonismo en la priorización de las políticas frente al cambio climático. Protagonismo que puede suponer una oportunidad para el impulso de políticas de conservación y restauración de los masas arbóreas, pero protagonismo no exento de riesgos para los bosques y selvas, si nuevamente la simplificación de una reorientación en busca del beneficio económico inmediato provoca la venta de imagen de la producción intensiva de madera como la panacea para los problemas ambientales globales del planeta.

Las áreas arboladas, selvas, bosques, plantaciones madereras,… influyen en los procesos y ritmos del cambio climático. La vegetación, a través de la fotosíntesis, absorbe dióxido de carbono de la atmósfera y almacena el carbono (madera, hojas,…) Más cuanto mayor es la biomasa de la vegetación. De ahí la consideración del arbolado como un excelente y estable “sumidero de carbono”. Ahora bien, este carbono atrapado en los ecosistemas forestales actuales y pretéritos (yacimientos de petróleo), vuelve de nuevo a la atmósfera a través de los incendios forestales y de la combustión con fines energéticos de los hidrocarburos. Se estima que un 18 % de las emisiones globales de dióxido de carbono se deben a la deforestación y la degradación de los bosques (Conferencia BOSQUES Y ENERGÍA-FAO-Roma, noviembre 2007)
Las existencias de carbono hacen referencia a la cantidad de carbono que contienen los ecosistemas forestales del mundo, principalmente en la biomasa viva (44%) y en el suelo (46%), y, en menor medida, también en la madera muerta (6%) y en la hojarasca (4%). En conjunto, se calcula que los ecosistemas forestales del mundo almacenan alrededor de 638.000 millones de toneladas de carbono, es decir, que los ecosistemas forestales del planeta almacenan más carbono que el que se puede encontrar en toda la atmósfera.

Entre 1990 y 2005 se produjo un descenso de la cantidad total de carbono almacenado en la biomasa viva, principalmente como consecuencia de descensos en el sur y sureste Asiático, en África Central y Occidental, y en Sudamérica. La cantidad de carbono almacenado en la biomasa viva permaneció relativamente estable en Oceanía y aumentó en Europa y en América Central y del Norte.

El pasado 4 de abril de 2008 delegados de 160 países se reunieron en Bangkok para diseñar el plan de elaboración del acuerdo que reemplazará al Protocolo de Kioto, que expira en 2012. La previsión de los 192 países de la Convención Marco de la ONU sobre el Cambio Climático es negociar, redactar y aprobar una propuesta en una conferencia prevista en Copenhague para el año 2009. La reunión de Bangkok sigue las pautas aprobadas en la XII Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, celebrada el pasado diciembre de 2007 en la isla de Bali (Indonesia), en la que se estableció como referencia científica el cuarto informe del Grupo Intergubernamental sobre el Cambio Climático (IPCC) y en la que las naciones industrializadas se comprometieron a ayudar a los países en desarrollo para la conservación y reforestación de sus territorios.

Contaminación atmosférica, degradación del suelo, desertificación y deforestación están relacionadas entre sí, se potencian y, en círculo vicioso, incrementan el cambio climático. Más que nunca son necesarias las estrategias sistémicas, globales e integradas. No existen soluciones únicas, pero hay que exigir soluciones no inferiores, soluciones manifiestamente mejores que otras.

La política forestal necesaria

Es indispensable integrar auténticamente las políticas forestales, energéticas, agrícolas, y de ordenación territorial.

No se trata, por tanto, de plantear las políticas forestales en términos de plantar tantos y cuantos millones de árboles. En los recientes tiempos electorales hemos asistido a pujas de quién da más: 45 millones de árboles en cuatro años por aquí, 500 millones en el mismo tiempo por allí, 15 millones en dos años tal Comunidad autónoma, 2.000 millones cuál portavoz corporativo,… Como dato de referencia, según el Inventario Forestal Nacional, en la actualidad el número existente en España de árboles de altura superior a 3 metros y diámetro de tronco superior a 7 centímetros -pies mayores en las tablas- es de unos 7.000 millones (155 por cada español), con un aumento de 2.000 millones en los últimos diez años. En el reparto de pies menores, la alícuota por cabeza es de 236. En la actualidad a cada español le corresponden, pues, 390 árboles.

La cuestión no es el número de árboles, sino porqué repoblar y dónde y cómo, qué tipo de planta, de qué especies, de que tamaño, en qué terrenos, con qué tratamientos selvícolas, con qué planes de ordenación y gestión.

En el modelo de mercado que nos rige, los bosques autóctonos y las plantaciones forestales enfrentan la falta de reconocimiento económico de sus externalidades. Los sistemas forestales generan beneficios y prestan servicios ambientales a la sociedad que normalmente no son reconocidos, ni contabilizados, ni remunerados (conservación de biodiversidad, regulación hídrica, captura de CO2, …) Tal como se plantea la contabilidad general, lo anteriormente apuntado tiene reflejo en una ínfima contribución del sector forestal al Producto Interno Bruto y en balanzas comerciales forestales deficitarias, a pesar de nuestro gran patrimonio natural.

Los combustibles producidos a partir de cultivos agrícolas (maíz u otros cereales, azúcar de caña y, en menor medida, soja y yuca como materia prima para la producción de bioetanol; colza, aceite de palma, u otras plantas oleaginosas, para la del biodiésel), se están convirtiendo en un componente muy importante para el suministro energético global a un medio plazo.
En lo referente a las políticas forestales, las medidas de incentivo de los biocombustibles necesitan un cuidadoso análisis del cuadro general. El problema para los espacios arbolados puede provenir del nuevo atractivo de la tala de bosques para sembrar cultivos bionergéticos.
En este contexto, es de esperar que la innovación tecnológica abaratará la conversión de madera y residuos forestales en biodiésel. Ya hay pronósticos que auguran que la madera se convertirá en la principal fuente de biocombustible en el futuro, desbancando a los cultivos y los residuos agrícolas. El uso de la madera como combustible puede provocar deforestación o degradación de los bosques si no se aplica de manera efectiva una gestión forestal sostenible, aunque, también en ese escenario, en lugar de talar masas arbóreas para instalar cultivos, podría suceder que la superficie cultivada disminuyera en favor del arbolado.

Bosques y cultivos forestales

No todas las formaciones arbóreas son bosques. Ya en el precioso Diccionario de Voces Españolas Geográficas, publicado por la Real Academia de la Historia en 1790, se define bosque como “terreno poblado de árboles silvestres y matas”, y monte “se toma por la parte de terreno inculto, que no ha sido labrado de continuo, y se halla poblado de árboles, arbustos y matas” Hay selvas, hay bosques, hay cultivos madereros,… todos ellos constituidos por árboles. Todos útiles y todos necesarios, si cada uno se ubica en el sitio adecuado y se gestiona de acuerdo a sus características y potencialidades, en el más amplio sentido. Por su edad, composición y estructura las plantaciones madereras no pueden ser consideradas como verdaderos bosques, aunque, bien gestionadas, pueden cumplir alguna de sus funciones benefactoras.
La broma entre estudiantes forestales mexicanos es preguntarse cuál es la diferencia entre bosque y selva: en el primero está Caperucita y en la segunda Tarzán. Generalmente los bosques boreales son más pobres en especies que las selvas intertropicales. Las selvas de clima lluvioso poseen una extraordinaria biodiversidad, son el hábitat de las 2/3 partes de toda la fauna y flora del planeta. Y, a su vez, los bosques boreales son más diversos y estructurados, más ricos en nichos ecológicos, que los monocultivos forestales.

De la confusión, intencionada o no, de conceptos derivan muy a menudo desastres. El bosque (estructura compleja, diversidad elevada, funcionalidad a largo plazo como regulador hídrico y generador de suelo), es un concepto diferente, y muy alejado, del cultivo forestal maderero (poco estructurado y poco diverso, funcionalidad para la producción y extracción de madera en el menor plazo posible)

La interpretación de ambos conceptos como iguales, y, por consecuencia, la reiterada utilización puramente descriptiva de los beneficios y funciones ambientales de los bosques para justificar la masiva e irreflexiva implantación de cultivos madereros, en numerosas ocasiones suplantando a aquéllos, ha sido una de las causas fundamentales del abandono selvícola, del retraso ordenador, o, más drásticamente, de la pérdida, en lo peor de los casos, de nuestros bosques en el último medio siglo.

Como apuntó el ilustre Doctor Ingeniero de Montes D. Luis Ceballos Fernández de Córdoba, doblemente Académico de la Lengua y de Ciencias, redactor en 1939 del Plan General de Repoblación Forestal de España, en palabras expresadas en 1945: [Estoy] “contra el desmedido afán de industrializar los montes creando extensas masas uniformes y coetáneas de coníferas en estado regresivo, que, por serlo, están a merced de una cerilla, de un hongo o de un insecto...” [El bosque] “está muy lejos de ser una masa regular y compacta de árboles iguales, monótona y amorfa como puede serlo un campo de trigo; el bosque es una población vegetal pero no un ejército de árboles” Plantar árboles así es crear un monocultivo, no crear un bosque.


Aunque los bosques naturales y las plantaciones o cultivos forestales coexisten y se interrelacionan de muchas maneras, sus sistemas de producción y sus estructuras de costos son muy diferentes. En este caso, suplantar premeditadamente objetivos, equivocar al ciudadano respecto a tales objetivos, utilizar los vocablos y conceptos comentados sinónimos, no es nada inocente, aunque sea bajo el pretexto del cambio climático. Ello acarrea, necesariamente, errores técnicos, problemas ambientales irreversibles en el medio y largo plazo, y una cada vez más cierta y contundente conflictividad social.

Los bosques españoles y su evolución

Los datos cuantificados de la evolución general de las superficies arboladas en España se encuentran en los tres Inventarios Nacionales forestales (IFN) realizados por la administración forestal del Estado hasta la fecha: (IFN1) 1966-1975, (IFN2) 1986-1996, y (IFN3) 1997-2006.
De acuerdo con los últimos datos, los ecosistemas forestales de España ocupan alrededor de veintisiete millones y medio de hectáreas (27.459.478 ha), de las cuales casi dieciocho millones (17.715.988 ha) están arboladas (incluidos el arbolado ralo y disperso) y unos diez millones (9.743.490 ha) desarboladas, que suponen respectivamente el 35% y el 20% del territorio nacional. En el IFN2 esos porcentajes eran el 27% y el 24%, lo que nos indicaría que entre los años 1996 y 2006 ha aumentado el territorio forestal (un 4% más del territorio nacional), ha aumentado en un 8% la superficie arbolada, y ha disminuido en un 4% la superficie desarbolada. La biomasa arbórea ha aumentado en los últimos diez años en 296 millones de metros cúbicos, un 33%.

España es el país de Europa más rico en especies forestales. Existen 105 especies diferentes de árboles autóctonos, aunque sólo 80 de ellas llegan a formar bosques propiamente dichos: abetales, encinares, alcornocales, pinares, sabinares, olmedas, saucedas, etc.

Si nos centramos en el arbolado no adehesado, la superficie es de 14,5 millones de hectáreas, de ellas 1,5 millones de cultivos forestales (plantaciones de eucalipto, chopo, pino pinaster, pino radiata y otros) Es decir, 13 millones de hectáreas, un 25% de la superficie geográfica española podríamos asignarla a bosques más o menos densos.

Entre 1940-2005 se han repoblado forestalmente en España unos 4 millones de hectáreas. Más específica y recientemente, el programa de forestación de tierras agrícolas que apoyó la Unión Europea entre 1994-2005 permitió la repoblación de casi 650.000 ha.

La tendencia detectada es el aumento de la superficie y la biomasa forestales, así como de la superficie ocupada por plantaciones forestales. A ello están contribuyendo factores diversos, tales como la repoblación forestal, la recolonización de zonas de cultivo y pastos abandonados como consecuencia del éxodo rural, la sustitución de los combustibles de origen forestal (leñas, carbón vegetal) por derivados del petróleo, el descenso de la presión ganadera sobre el espacio forestal; el incremento de los cultivos forestales de turno corto (eucalipto, chopo, pino radiata), etc.

La superficie total de montes ordenados es de 3.782.099 ha, lo que supone el 13,8% respecto al total de la superficie forestal (arbolada, con arbolado disperso y desarbolada). La superficie forestal privada ordenada respecto al total de la superficie forestal privada es del 5,8%, mientras que la superficie forestal pública ordenada respecto al total de la superficie forestal pública es del 23,47%. Estas cifras indican el retraso en la aplicación de políticas efectivas de gestión sostenible en los espacios forestales españoles, sobre todo en los montes privados.

El problema de los incendios forestales continúa siendo una grave amenaza. Sólo entre los años 90 y 99 han ardido 652.492 hectáreas de superficie arbolada (hay que considerar que una parte apreciable de esta superficie quemada se regenera posteriormente de forma natural) En los últimos decenios la media anual de superficie forestal afectada por los incendios ha sido de 195.000 ha, y la de superficie arbolada de 75.000 ha, con una media de unos 14. 500 incendios por año.

ANEXO

La FAO define bosque como una superficie de tierra de más de media hectárea (5.000 m2), con árboles de altura superior a 5 metros y una cubierta forestal de más del 10%, o con árboles con potencial para cumplir dichos parámetros.

Los bosques primarios están compuestos por especies arbóreas autóctonas. No presentan huellas evidentes de la actividad del hombre y sus procesos ecológicos no se han visto alterados de una forma apreciable.

Los bosques naturales modificados están formados por especies arbóreas nativas que han reaparecido de forma natural en lugares en los que la actividad humana ha dejado huella.
Los bosques seminaturales están formados por especies nativas de árboles que han sido plantadas, sembradas o han reaparecido de forma natural con la ayuda del hombre.

Las plantaciones forestales son superficies arboladas que se han obtenido de forma artificial, mediante plantación o siembra. Los árboles pertenecen en general a una misma especie (ya sea nativa o introducida), tienen los mismos años de vida y presentan una separación homogénea. Las plantaciones forestales pueden tener como objetivo la producción de productos madereros o no madereros (plantaciones forestales productivas) o el suministro de servicios de los ecosistemas (plantaciones forestales protectoras). Las plantaciones forestales productivas son plantaciones forestales destinadas principalmente al suministro de madera, fibra y productos forestales no madereros, aunque también pueden tener funciones protectoras, recreativas o de otra índole.

El término otras tierras boscosas hace referencia a tierras con árboles de más de 5 metros de altura pero con una cubierta forestal de entre el 5 y el 10% solamente. También incluye tierras con una mezcla de arbustos, matorral y árboles que en conjunto superan el 10%. No incluye tierras cuyo uso principal sea agrícola o urbano.

El término otras tierras con cubierta arbórea hace referencia a tierras que, a pesar de reunir los requisitos de superficie, altura y cubierta arbórea, quedan fuera de la categoría de bosques porque su uso principal es agrícola o urbano. En este apartado se incluye grupos de árboles o árboles dispersos en paisajes agrícolas, parques, jardines y alrededor de construcciones, así como plantaciones de árboles cuyo propósito principal no es obtener madera, como por ejemplo los huertos de frutales.