miércoles 29 de junio de 2011

REFLEXIONES SOBRE LA FORESTACIÓN DE TIERRAS AGRÍCOLAS

Desde la noche de los tiempos, el hombre ha desmontado zonas de bosque y roturado terrenos para destinarlos a la producción de alimentos.

Es probable que cuando la población era escasa y la tierra abundante, la elección de los terrenos a cultivar obedeciera a la intuición y a una racionalidad empírica, virtudes características del agricultor, sobre los suelos mejor dotados para el cultivo; pero más adelante, cuando la propiedad y dominio de la tierra se convierte en factor de poder, la selección de las tierras a roturar se limitaría a las disponibles para el agricultor, por razones de proximidad, de propiedad o de otras múltiples circunstancias, como por ejemplo la facilidad de defensa; una consecuencia lógica de lo anterior sería que no se cultivaba tanto lo que se quería cuanto lo que se podía.

Por otro lado, gran parte de la población ha dependido históricamente de una producción agrícola desarrollada con tecnología e insumos precarios, destinada al autoconsumo y a satisfacer necesidades básicas, lo que en un panorama de escasez general llevó, también, a roturar tierras sin vocación agrícola.

Resultado de todo ello ha sido que en la actualidad nos encontramos con una evidente discordancia entre la capacidad agrológica del suelo y los terrenos realmente cultivados en muchas zonas de la geografía española, y de otros países, que se manifiesta en el destino agrícola de tierras marginales cuya vocación es forestal o natural. La discordancia señalada amplía su superficie en la actualidad porque el concepto de marginalidad de tierras agrícolas trasciende su vinculación a suelo y clima para incluir factores demográficos (en ocasiones falta el sucesor de muchas explotaciones agrícolas), territoriales y de gestión, que determinan el grado de dificultad para su explotación y consiguiente probabilidad de abandono del cultivo.

Las reflexiones anteriores sugieren una oportunidad para el rescate forestal de tierras agrícolamente marginales y para racionalizar el uso primario del suelo, que en España ha sido insuficientemente aprovechada, al aplicar la política de forestación de tierras agrícolas de la PAC (Política Agrícola Comunitaria). Y ello por varias razones: la principal la carencia de criterios orientadores de la reforestación hacia los terrenos marginales, pero hay otras, como la insuficiencia de los presupuestos frente a las necesidades, la asociación a cualquier parcela sin considerar la conveniencia de formar masas forestales de gran tamaño o la desinformación sobre la oportunidad que ofrece el arbolado para identificar parcelas que tienden a perderse cuando no se cultivan, por citar solo algunas.

La forestación de tierras agrícolas marginales añade otros beneficios: elimina la utilización de “influentes” y la emisión de “efluentes” agrícolas, conserva o regenera los suelos en muchos casos exhaustos y los aproxima al estado natural, y por último, la forestación proporciona a las tierras agrícolas en dificultades un uso razonable evitando el simple abandono que, en numerosos casos, puede implicar una evolución ecológica indeseable.

Y todo ello en favor de ese ecosistema complejo, diverso, multifuncional, hermoso y útil que es el bosque.

Domingo Gómez Orea

jueves 6 de mayo de 2010

Manifiesto en el Día de la Tierra 2010


El Comité de Ingeniería y Desarrollo Sostenible (CIDES), del Instituto de la Ingeniería de España (IIE), reunido para conmemorar el Día de la Tierra 2010, en la gravera El Puente (Grupo HOLCIM) de Seseña (Toledo), desea transmitir a la Sociedad en general, y a los ingenieros en particular, su total apoyo a las acciones que se realizan, desde los diversos campos de la Ingeniería, a favor del mejor uso de los recursos naturales. En este sentido hace públicas las siguientes consideraciones:

1.- Poner el énfasis en la necesidad de que los objetivos de mejor calidad de vida se impregnen de alta sensibilidad ambiental, como toma de postura conjunta de la Ingeniería española, en sus diferentes campos específicos de actuación.

2.- Priorizar que las actuaciones de la ingeniería se rijan por los principios que inspiran el desarrollo sostenible, en sus aspectos económico, social y ambiental, en un contexto que ha de ser global, endógeno, flexible, participativo y planificado, con un enfoque preventivo, ejecutivo y corrector, encuadrado todo ello en la perspectiva de lo ético y lo estético.

3.- Destacar la importancia y obligación de un comportamiento responsable de la Ingeniería con el desarrollo sostenible, en:

  • Elaboración de políticas, planes, programas y proyectos, considerando que cada actividad y su entorno son partes de un mismo sistema armónico, en el que es necesario internalizar los costes ambientales y actualizar continuamente los conocimientos técnicos, con respeto a la legislación ambiental.
  • Ejecución de obras y actividades, defendiendo la aplicación de medidas de prevención y control sobre todas las fuentes generadoras de emisiones, la protección de la fauna, flora, recursos hídricos o paisaje, y coordinando las medidas ambientales con el resto de actividades de ejecución de obra.
  • Explotación de proyectos ya ejecutados, desde una óptica de compromiso ambiental, incorporando sistemas de gestión ambiental, y aplicando instrumentos que canalicen la preocupación de la sociedad por el desarrollo sostenible.

4.- Resaltar la activa participación de los ingenieros, y de las empresas e instituciones en donde éstos trabajan, en la concreción y ejecución de los trabajos con las mejores técnicas disponibles.

5. Destacar la necesidad de actuar, en estos empeños, en colaboración estrecha con otros profesionales, científicos, humanistas y artistas, propiciando una creciente sensibilidad y compromiso con el desarrollo sostenible de todos los agentes sociales.

sábado 27 de febrero de 2010

Que llueva, que llueva!


Me parece que nos pasamos un “pelín”. Lo cantábamos de niños: Que llueva, que llueva, / la virgen está en la cueva, / los pajaritos cantan, / las nubes se levantan, / ¡que si! / ¡que no! / que caiga un chaparrón, / con agua y con jabón, / que rompa los cristales de la estación.

Estoy convencido de que fuimos muy pesados y machacones, y de que la tramitación en el Departamento de Chubascos, Chaparrones, Tormentas y Huracanes ha sido tan lenta que ahora es cuando nos está cayendo, junta, toda aquella lluvia que pedíamos y sus intereses acumulados.
Estoy convencido de que si ahora a un niño se le ocurre cantar eso de ¡que llueva, que llueva!, lo corren a gorrazos hasta que se calle. Porque, desde luego, no seria socialmente correcto.

¿Quién tendrá la culpa de esta meteorología? ¡Buena pregunta, amigo Watson!

A todos nos han metido “la peste en un canuto”, con esa noticia, dada a bombo y platillo, de que esta tarde se producirá en Galicia una “ciclogénesis explosiva”, palabreja que se han inventado los meteorólogos, y que otros llaman “tormenta perfecta” (que viene a sumarse a la “tormenta” que está cayendo en todo el país), con vientos que superarán los 100 km/hora y rachas de 160 km/hora.

¿Y qué es la ciclogénesis explosiva? Es la formación (génesis) de un sistema ciclónico (en este caso una borrasca), de forma (explosiva). En nuestras latitudes se produce cuando una borrasca profundiza tan violentamente que la presión atmosférica, en su centro, desciende como mínimo 18 milibares en menos de 24 horas, lo cual es una verdadera patada en los mismísimos… de la dinámica atmosférica habitual.

Desde luego no se quien está liándola con tanto “follón” atmosférico, que están teniendo que soltar agua de muchos embalses (por razones que nadie me ha explicado), contribuyendo a las inundaciones aguas abajo.

Tal vez pueda interesar un dato: la capacidad de los embalses españoles es de 55.223 millones de metros cúbicos, y en el momento actual (a pesar de estar desembalsando a toda pastilla varios de ellos), tienen almacenados (23/02/2010) 39.947 millones de metros cúbicos, lo que supone el 72,34 % de su capacidad, y lo que refleja un incremento, respecto a la semana anterior, de 1.585 millones de metros cúbicos (el 2,87 %).

Pero lo que más llama la atención es que, hasta Navidad (semana 51), estábamos muy por debajo de la media, se anunciaba un porvenir seco, consecuencia del cambio climático (ver las hemerotecas), se pronosticaban restricciones, y los “especialistas” nos anunciaban el inicio de un nuevo ciclo de sequía….

Llegó San Pedro, y dijo aquello de ¡agua va!, para comentar callandito: Queríais agua… ¡os vais a hartar de ella!. Abrió las puertas del cielo,...y ahí estamos, en una curva de agua embalsada que sube y sube, despendolada, presagiando al diluvio. Y no sube más porque callandito están abriendo los embalses (y no me han explicado porqué).

Y me pregunto: ¿Si no saben predecir lo que va a ocurrir en tres meses, nos vamos a creer las predicciones del “cambio climático”? Pues para mí que no. Y, sobre todo, que no hablen de “científicos”, los papanatas y papahuevos que quieren callar a los escépticos de la culpabilidad del hombre en el traído y llevado “cambio climático”, que esto es como las brujas “que haberlas “hailas”…”, pero no como algunos lo venden.

Rafael Fernández Rubio

domingo 20 de diciembre de 2009

Belén en tiempos de crisis

El tema económico está bien j..., así que hay que tomar medidas drásticas en todos los ámbitos laborales, y con el diseño del Nacimiento se impone implantar un ERE (Expediente de Regulación de Empleo). Tras las debidas consultas a los quinientos asesores del Presidente de Gobierno, y para integrar el Belén en su Plan de Economía Sostenible, he llegado a las siguientes decisiones, que pueden servir de guía a quienes se encuentren con este menester de construcción del nacimiento, en el entorno de la burbuja inmobiliaria.

Las decisiones adoptadas son las siguientes:
1) Pastores.En todos los belenes siempre ha habido más pastores que ovejas, lo que es un absurdo. He decidido deshacerme de todos, menos uno, e instalar pastores eléctricos (cercas electrificadas) con el fin de controlar a las ovejas. Estudio la posibilidad de sustituir, en breve, al pastor por un perro con experiencia.
2) Personajes gremiales.Sorprende la cantidad de artesanos que puede haber en un belén: el herrero, el panadero, el de la leña, el carpintero (haciendo desleal competencia a San José que se ha cogido baja paternal), el tendero,... y sin embargo es, también, sorprendente ver los pocos clientes que hay. He tomado la decisión de despedir a todos los artesanos, es duro, pero no queda otro remedio. En su lugar he contratado a un chino, que en un sótano fabricará y venderá todos los objetos que vendían los artesanos. Si el chino decide subcontratar 15 menores para sacar el trabajo es un tema en el que no me quiero meter.
3) Posadero.Últimamente han llegado quejas de atención al cliente, por parte de José y María, por lo que he decidido que el chino se haga cargo también de la posada, que funcionará con el sistema de cama caliente: se levanta uno y se acuesta otro.
4) Lavanderas.Que manía tienen en los belenes con lavar la ropa, con lo fría que debe estar el agua, con tanta nieve (por aquello del "calentamiento global"). Se suprimen los trabajos de lavanderas, que además eran ocupados siempre por mujeres. Cada uno se lavará su ropa en los ratos libres, potenciando así la equiparación de sexos en cuestión de tareas domésticas, siguiendo las órdenes del Ministerio de Igualdad.
5) Ángel anunciador.Suprimidos casi todos los pastores, no tiene sentido la figura de un ángel anunciador. Se sustituye por un anuncio luminoso, en donde además podré anunciar las ofertas del chino.
6) Castillo de Herodes.A Herodes le mantengo en su puesto, no es que haga mucho, pero manda, y no es cuestión de buscarse problemas con el poder.
7) Soldados.Me quedo con dos por razones de seguridad (que bastante calentito está el patio) pero los externalizo. Los contrataré por medio de Prosegur Castillos, para que presten servicio como guardas de seguridad. Ahorro en costes fijos y gano en flexibilidad.
8) Paseantes varios.Es sorprendente ver la cantidad de personajes que abundan en un belén sin hacer nada, absolutamente nada. Todos despedidos. Esto lo tenía que haber hecho hace tiempo.
9) Paseantes con obsequios.He observado que otro grupo de paseantes, algo menos ociosos, pero no mucho más productivos, se dirige hacia el portal con la más variada cantidad de objetos. Uno con una gallina, otro con una oveja, otro con una cesta, otro con un hatillo,... Puesto que todos tienen el mismo destino, organizaré un servicio de logística, para rentabilizar el proceso. Despediré a todos los paseantes, uno de ellos se quedará por medio de ETT (Empresa de Trabajo Temporal) y, con ayuda de un animal de carga, recogerá las viandas cada tres días y las acercará al portal.
10) Reyes Magos.Por supuesto con un solo rey es más que suficiente, para llevar el oro, el incienso y la mirra. Elimino así dos reyes, dos camellos y los pajes. Posiblemente me quede con el rey negro para no ser acusado de racista, además es posible que quiera trabajar sin que le dé de alta en la Seguridad Social.Tengo que estudiar, también, la posibilidad de dejar tan solo el incienso, y revender el oro y la mirra, para reducir al máximo la inversión en regalos de empresa.
11) Mula y Buey.La única función de estos animales es dar calor. Esta función será desempeñada por una hoguera, que supone menos gasto y es más ecológica (acordaros del agujero de ozono por los pedos de los bueyes). Realizaré un assessment center con los dos animales, y el que lo superé trabajará como animal de carga en el servicio de logística antes citado.
12) San José y la Virgen María.Está más que demostrado que el trabajo que hacen ambos en el portal puede ser desempeñado por una sola persona, y evito dos bajas de maternidad/paternidad. Por razones de paridad me quedo con la Virgen María y, lamentablemente, tengo que despedir a San José (con lo canutas que lo había pasado...).
13) El niño Jesús.A pesar de su juventud tiene mucho potencial, y además parece ser que su padre es un pez gordo. Le mantengo como becario con un sueldo de miseria, hasta que demuestre su valía.
El Belén queda pues de la siguiente forma: un pastor, con ovejas en un cercado; un chino, con un comercio/posada de 24 horas; Herodes y dos guardas subcontratados; un paseante, por ETT, con la mula (o el buey) haciendo repartos; el rey negro (ilegal), la virgen y el niño.
Va a ser más soso que otros años, pero me ahorro un pastón.

(Por la transcripción, R.F. Rubio)

jueves 15 de octubre de 2009

El día de la accion bloguera por el Cambio climático del PSOE

Hoy, 15 de octubre de 2009, Carlos Hidalgo Parra, miembro del PSOE, me ha invitado, como administrador de este blog a participar, junto con otros 30 blogueros presenciales y unos cuantos más virtuales, a participar en una reflexión colectiva sobre el cambio climático.

Allí estuve, con mi cuaderno de notas y mi voluntad de entender mejor a los actores y sus móviles. La reunión tenía lugar después de la cita de Bangkok y antes de la de Copenhague, en la que la presidencia española de la UE, que se asumirá el 1 de enero próximo tiene grandes esperanzas.

Ayer mismo tuve ocasión de escuchar a Alicia Montalvo , directora general en el Ministerio de Ambiente, un ilustrativo resumen sobre el desarrollo de los acontecimientos en Bangkok. Fue en la sede del Colegio de Ingenieros Industriales de Madrid.

Las perspectivas de llegar a un acuerdo son pesimistas. La falta de un compromiso político global, ante la ausencia de un liderazgo mundial, pesa mucho más que las elucubraciones de naturaleza voluntarista.

Los países emergentes hacen valer sus posiciones, que se basan en la necesidad de apoyar su desarrollo utilizando su parte aún intocada de naturaleza. Esto es, quieren contaminar más, alcanzando cuotas similares a las de los países desarrollados y, en caso de que no fuera así, pretenden que se les compense económicamente.

La posición de la Unión Europea, después de las amargas enseñanzas de Kioto, cuyos acuerdos solo fueron suscritos po los países responsables de apenas un 25% de la contaminación por gas con efecto invernadero, es la de seguir dando ejemplo, restringiendo sus emisiones.

Sin embargo, la inmediatez de los plazos para encontrar una solución al calentamiento global (se está más o menos de acuerdo en que el plazo de no retorno para conseguir una reducción general de, al menos el 20% de las emisiones mundiales termina en 2020), obliga a plantearse, si se quiere ser coherente, por el sentido de un sacificio que no solucionará la catástrofe general que se ha pronosticado.

Los representantes del Gobierno socialista en la reunión expusieron, una vez más, su ideario ecologista. Los asistentes -las voces que más se escucharon fueron las de Ecologistas en Acción, GreenPeace y otras ONGs involucradas en la defensa a ultranza de las tecnologías verdes- defendieron con ardor medidas más estrictas.

Hugo Morán, (brillante orador, asturiano de la cuenca minera, de la que parece haber desertado y estudiante de derecho en vocación frustrada en el altar de la militancia), en línea con los ideólogos de la Fundación Ideas, expuso que la firme voluntad del gobierno socialista es alcanzar un 100% de producción de energía primaria con base exclusivamente en las energías alternativas.

Su posición fue, por supuesto, secundanda por María González Veracruz y Elena Valenciano, los otros dos intervinientes en el panel de representantes del Gobierno, que mantuvieron, en especial la primera, un tono discursivo algo más bajo.

Nos parece que el debate carece de contenido técnico y económico real. Todos somos, por supuesto, ecologistas teóricos. A todos nos gustaría vivir en un mundo idílico en el que se respetara la naturaleza y primara la solidaridad sobre el egoísmo y el despilfarro de recursos.

Me limité, en un foro tan exigüo en contenidos, a exponer la preocupación por el coste de las medidas para España, y la falta de una visión de conjunto, responsable, en la que se analizara cuánto supondrá, en pérdida de empleo y actividad, asumir un propósito que convierte a España en víctima y no en protagonista.

Esto será así porque no tenemos la tecnología adecuada, ni los medios -económicos y de personal- para abordar medidas que restringirán nuestra competitividad internacional y causarán más paro, cierre de empresas afectadas definitivamente por el aumento de los costes y, a la postre, solo conducirán a alejarnos del desarrollo de los países cabecera de la Unión Europea, Alemania y Francia, con posiciones mucho más pragmáticas, egoístas y contrastadas.

En el ardor ecologista de la reunión, mis reflexiones cayeron en saco roto. Los técnicos españoles tenemos muy poco que decir, por ahora. Mejor dicho, tenemos mucho que decir, pero no se nos escucha. ¿Por qué? ¿Se nos tiene por incompetentes? ¿Se nos desprecia por estimar que defendemos posiciones ideológicas de la derecha o los intereses de las empresas eléctricas?

Los ingenieros no somos nuclearistas a ultranza. Hemos contribuído decisivamente, como colectivo, al desarrollo de las energías alternativas. Hemos apoyado la coherencia del informe del Consejo de Seguridad Nuclear sobre Garoña. Defendemos el uso equilibrado de un mux energético que incluya todas las opciones y nos permita proseguir con el desarrollo alcanzado y a un coste asumible. Tenemos plena sensibilidad respecto a la necesidad de mantener el empleo y generar nuevos recursos productivos. Sabemos cómo hacerlo, obviamente, en estrecha colaboración con todos los demás agentes sociales.

¿Se tiene miedo a razonar, analizando libremente pros y contras y, sobre todo, estudiando, en este juego mundial de estrategias, las cartas que no muestran los países dominantes de esta aldea global en la que ocupamos -desgraciadamente- una tienda de campaña?

Por Angel Arias, Dr. Ingeniero de Minas y abogado http://alsocaire.blogia.com/ y http://amarias.blogia.com/

domingo 19 de julio de 2009

El Ciprés calvo (Taxodium distichum)


Por Rafael Ceballos. Vicedecano del Colegio de Ingenieros de Montes

En 1887 se construyó en el Parque del Retiro de Madrid un invernadero, estufa fría, con el fin de acoger una gran colección de plantas exóticas que completara una exposición general sobre la vida cotidiana de los habitantes de las Islas Filipinas. El edificio construido fue una verdadera catedral de vidrio, palacio de cristal, que tras diversas vicisitudes y reparaciones conserva hoy, mirando al lago, aunque liviana y frágil, su majestuosa estampa.


Pasada la exposición, al integrarse el edificio en el paisaje cotidiano del parque madrileño, se plantaron en el estanque, bordeando su ribera, una serie de ejemplares de Taxodium distichum, árboles originarios del sudeste de los Estados Unidos y situados, botánicamente, entre los pinos y los cipreses.


Son árboles corpulentos y con gran desarrollo que alcanzan, asimismo, gran longevidad. Aunque el crecimiento es rápido hasta los 50 años y la ramificación muy abundante, cuando los ejemplares se van avejentando, pierden el porte cónico y adoptan de manera natural, poco a poco, una forma de candelabro que es muy característica del género.


Su hábitat ideal son las aguas estancadas y los terrenos pantanosos, por lo que no se puede encontrar mejor planta para acompañar a los alisos y sauces que adornan las orillas de los cursos de agua y los estanques de parques y jardines. Su sistema radical posee unas protuberancias, a modo de rodillas, llamadas neumatóforos que, desarrollándose en sentido vertical, emergen del agua para facilitar la respiración de las raíces.


Las hojas de consistencia flexible son de color vede brillante y caedizas, aunque realmente lo que se desprenden son los ramillos enteros tras presentar durante cierto tiempo una coloración amarillenta que vira al ocre y al marrón, procurando a esta especie un carácter singular, muy ornamental en este momento previo a la caída de su hoja.


Se observa cierto error en el uso ambiguo del nombre vulgar del árbol, ya que el apelativo de ciprés calvo se usa lo mismo para referirse a esta especie como para señalar al ahuehuete. Para evitar mayor confusión y su rápida difusión, conviene precisar el por qué de esta denominación.


A esta especie (T. distichum) es a la que corresponde el nombre común de “ciprés calvo” porque todos los años el árbol se queda desnudo al caérsele las hojas que le salieron en primavera. Sin embargo, el ahuehuete (T. mucronatum) pierde sus hojas cuando estas cumplen dos años de perseverancia; es decir, cada otoño pierde la mitad de sus hojas, las que nacieron hace dos años, mientras que las que brotaron en la última primavera se mantienen vigorosas sobre los ramillos más jóvenes. De esta forma, el ahuehuete nunca quedará pelado y el apodo de ciprés calvo con el que se subraya la desnudez del árbol se refiere única y exclusivamente a la especie que hoy presentamos, el Taxodium distichum.

El Pinsapo de Ceballos


Por Elena Bravo/Colegio de Ingenieros de Montes

Los árboles que están clasificados como notables y que forman parte de los catálogos de elementos a proteger, elaborados por las distintas Administraciones ambientales y forestales, suelen ser ejemplares añosos que sobresalen entre todos por alguna cualidad morfológica, por su singular localización o por su propia vetustez.

Hay géneros, incluso especies, que por su longevidad y por la facilidad de adaptación a las circunstancias territoriales modifican su silueta y dan lugar a ejemplares que merecen la atención y conservación. Entre este tipo de árboles se encuentran los pinsapos.

En las provincias de Málaga y Cádiz se encuentran los pinsapares silvestres españoles y es en estos bosques donde se localizan como árboles singulares el pinsapo de la perra y el pinsapo de las escaleretas. El primero, con más de 200 años, es conocido por su forma de candelabro; el tronco principal tiene más de 5 metros y medio de perímetro y sus dos ramas verticales superan los 3. El segundo, recibe su nombre de las lajas calizas que a modo de escalera forman el camino en el que se encuentra y que une las vegas del río Verde con Ronda y el valle del Genal. Aunque no es el árbol de mayor tronco con el que nos podamos topar, sí es el que mayor copa posee, pues la cabida de su sombra es superior a los 200 metros.

Existen referencias de otros notables ejemplares que hubo en estas mismas sierras. Así, el conocido pinsapo de las siete vigas que Simón de Rojas Clemente y Rubio sitúa en el camino de Ronda a Tolox cerca del Puerto de Las Ánimas, tomó su nombre por las siete larguísimas ramas o brazos principales, casi iguales, y distribuidos en derredor del tronco con maravillosa simetría. También fue célebre el pinsapo de los cazadores, cuyo apodo alude a la circunstancia que, por superar en altura los 30 metros, los perdigones de los cartuchos no alcanzaban a las palomas que se encontraban en sus ramas superiores.

Además de árbol notable, el pinsapo se utiliza como árbol memorable. En el corazón de la primavera de este año, hace unos días, ha tenido lugar el singular trasplante de un pinsapo desde el riojano lugar de San Asensio a las faldas del monte Abantos en San Lorenzo de El Escorial. Con esta plantación se ha querido evocar el traslado que Luis Ceballos Medrano efectuó desde San Asensio a San Lorenzo, donde echó raíces, para estudiar y obtener el título de Ingeniero de Montes en la Escuela que el insigne Cuerpo tenía en las Casas de Oficios anejas al Monasterio escurialense.

Más de cien descendientes directos de este insigne Ingeniero se han reunido para conmemorar que en 1889 inició la tradición científica familiar. Fue padre de Gonzalo, eminente entomólogo, y de Luis Ceballos Fernández de Córdoba, ilustre botánico que estudió los pinsapares andaluces y a quien en 1996 la Comunidad de Madrid dedicó el arboreto que lleva su nombre.

viernes 17 de julio de 2009

El almez del Prado (Celtis australis)


Por Rafael Ceballos Jiménez
Vicedecano del Colegio de Ingenieros de Montes

Unos años más tarde de que le ordenaran a Boutelou, jardinero y arborista mayor del reino, la multiplicación sin tasa de robles, olmos, almeces y fresnos con cuyo auxilio se realizasen los ornamentos de las calles de sombra de los Reales Jardines, se iniciaron los trabajos de la gran reforma del prado de los Jerónimos. Con esta obra se soterró el arroyo de Valnegral y, sobre el terreno nivelado, se construyó un paseo con jardines y fuentes al que se adosó el magnífico edificio neoclásico, diseñado por Juan de Villanueva para Gabinete de Ciencias Naturales, pero que acabó constituyéndose en la actual sede de la primera pinacoteca de Madrid.


Los actuales jardines que rodean el museo y el monumento a Murillo que da nombre a la Plaza que se forma entre el Museo y el Jardín Botánico datan de 1871 y debió ser en esa fecha cuando se plantara el majestuoso almez –Celtis Australis- .que hace de charnela entre el paseo y la plaza.
Este ejemplar, catalogado como árbol monumental de Madrid, tiene una altura de 25 metros con un diámetro de copa, asimismo, de 25 metros y un perímetro en su tronco de casi 4 metros.


La especie no suele sobrepasar esa altura, con un tronco recto, robusto, de ramas principales gruesas y ascendentes y ramillas más o menos extendidas, a veces casi colgantes. La corteza lisa y grisácea; las hojas lanceoladas, rugosas, más o menos irregulares en la base y de color verde oscuro. Las flores pequeñas y amarillas se transforman en frutos carnosos, algo globulosos, del tamaño de un guisante –almecinas-. Se desarrolla en regiones de clima suave, principalmente sobre suelos sueltos y algo frescos, tanto ácidos como calizos, apareciendo incluso entre las mismas rocas en barrancadas y laderas pedregosas, alcanzando altitudes superiores a los mil metros, como en Torrelodones cuya fortaleza tomó su nombre de la masa arbolada de almeces o lodones que en su entorno había.


No es un árbol que el común distinga y, en el conjunto de una arboleda, suele pasar desapercibido. Con independencia de su uso en jardinería y paisajismo, la aplicación más extendida de este árbol es como proveedor de varas para una peculiar artesanía de horcas, mangos, bastones, cayados y varas de mando, cuya industria les impide crecer y los árboles, en la zona levantina, se convierten en tocones, troncos mil veces trasmochados durante cientos de años, chatos, deformes y encallecidos cuyo cultivo configura laberintos entre la propiedad tantas veces partida.


¿Cuánta magia no encerrarán las arboledas de almez cuando la tradición narra múltiples apariciones de vírgenes en sus ramas? La Virgen del Castillo de Agrés (Alicante) y la Mare de Deu de Lledó, patrona de Castellón, sólo son dos ejemplos marianos de estos misteriosos sucesos.

El Pino de Oro (Grevillea robusta)


Por Rafael Ceballos, Vicedecano del Colegio de Ingenieros de Montes

No se sabe qué pasó por la cabeza del médico y botánico escocés Robert Kaye Greville, cuando su colega Adam Cunningham le dedicó un género de llamativas plantas arbóreas que tan gran contraste presentaban con las microscópicas algas diatomeas de las que era notable especialista. Pero sí podemos afirmar que el oro que representa la floración de la especie más emblemática del género (Grevillea robusta), así como la seda que asemeja su madera pueden servir de rico homenaje al científico que públicamente tanto luchó en el primer tercio del siglo XIX, para abolir la esclavitud en el mundo.


La Grevillea es un árbol frondoso, de crecimiento rápido y siempre verde por el hecho de que las hojas permanecen varios años sobre las ramas. El tronco recto y grisáceo aparece muy fisurado, llegando a alcanzar 40 metros de altura cuando se encuentra en buenas condiciones de clima y suelo. La copa piramidal y la división de sus hojas, así como la vellosidad que las recubre, procuran a este árbol un aspecto de conífera que, junto a lo llamativo de sus flores amarillo anaranjadas que lo cubren en una larga transición de la primavera al verano, ha servido para recibir el apodo universal de “pino de oro”.


No tolera los suelos calizos ni los salinos, aún cuando se desarrolla cómodamente en ambientes próximos al mar donde el riesgo de heladas es muy bajo.


En Australia, de donde procede la especie, se han dictado severas normas restrictivas para su aprovechamiento y explotación, ya que es en su medio natural donde el número de árboles silvestres se ha reducido considerablemente. Gracias a su fácil multiplicación por semillas, que el viento dispersa eficazmente a los pocos días de su maduración, la especie puede recuperarse en un corto número de años.


En su lugar de origen se utiliza en plantación lineal como pantalla protectora contra el viento en los cultivos de té y café, o como definidor de linderos; mientras que en el resto del mundo se utiliza como árbol ornamental, aislado en las praderas o formando alineaciones en caminos y junto a edificios, aprovechando la originalidad de los destellos dorados que reflejan sus profusas flores.


En nuestro país se pueden admirar bellos ejemplares en localidades de clima benigno, como Sevilla, en la Plaza del Duque; Málaga, en el parque de La Concepción; Almería, en el cortijo Fischer, o en la frondosa explanada de Alicante.

martes 20 de enero de 2009

Hablando en latín, para que se me entienda






Los romanos tenían olfato de sabuesos (sabueso. (Del lat. sagusius (canis)). m. Pesquisidor, que sabe indagar, que olfatea, descubre, sigue o averigua los hechos.// 2. perro sabueso). Antes de levantar una piedra sabían lo que existía debajo. Mejor dicho, debían tener unos pesquisidores a los que, al menor indicio, se les debía encender una lucecita roja encima de la cabeza, que les llevaba a decir ¡caspita! (ahora hubiesen dicho: ¡coño!; pero aquellos eran más educados, y hasta hablaban en latín).

Bueno ¿y por qué cuento esto? Por una razón sencilla: cuando uno se ha pateado tantos rincones del solar hispano, en el mundo de la minería, siempre se ha encontrado que por allí estuvieron antes los romanos, quines tras olfatear ponían en marcha sus aprovechamientos mineros… Si os contara no terminaría; lo mismo me da que fuese por Asturias, o por León, o por Huelva, o por Teruel, o por Cartagena…Sería más fácil decir aquellos yacimientos que ellos no descubrieron, pero seguro que, si escarbamos allí, encontraremos también un cráneo mineralizado, o un candil romano, o un denario, o una inscripción, que eran como sus hojas de periódico.

Por el suroeste español (y su continuación por tierras de la Lusitania), desde “ad kalendas graecas” los romanos debieron tener una “legio” de sabuesos “ad hoc”, olfateándolo todo “ab initio”. Por allí hicieron agujeros, más que estrechos, buscando oro, y plata, y cobre y manganeso y fierro, y todo lo que en la Tabla Periódica de los Elementos ya estaba apuntado.

Los tíos, por aquello de “primum vivere deinde philosophari”, no se cansaban, subían cerros y bajaban barrancos, porque con ellos se podría decir eso que me hace rechinar los dientes cuando lo leo: hacían una investigación exhaustiva. Pero, lo que contaba, pesquisaron hasta cansarse y decir “alea jacta est” (mucho antes ya habían dicho lo de “Ave Caesar, morituri te salutam”).
Por sierras onubenses, surcadas por los ríos Tinto y Odiel, pero extendiéndose hacia el este por las sevillanas escindidas por el río Guadiamar (¿os acordáis?), no debieron dejar piedra sin levantar. Y así surgieron las minas de Riotinto y Tharsis, y tantas otras que salpican estas tierras, y le dan color a sus sierras y valles, y acidez y metales a sus aguas. ¡Si las piedras hablaran!...


Pero, claro, una cosa es ser un buen sabueso, con todos los certificados y acreditaciones en regla, y otra cosa es escudriñar con el olfato hasta lo profundo de la tierra, muy complicado hasta para aquellos que se sabían lo “cogito ergo sum”. Si os vais dado cuenta me enseñaron latín a lo largo de muchos años, en aquel bachiller que se aprendían cosas más útiles que con la falsamente llamada “Educación para la Ciudadanía”. ¡Dixi!

Y, en efecto, cuando hacia oriente se terminan las sierras, y comienza la campiña alomada, que en tránsito nos hará llegar a la “tabula rasa”, se extendía una “terra incognita”, para aquellos sabuesos, que habían llegado allí diciendo lo de “veni, vidi,vinci”.

Y, bajo más de 150 m de las margas azules, que se depositaron en el Mioceno (todavía no habían llegado los de “civis romanus sum”), la madre Natura guardaba celosa un tesoro escondido (casi como el tesoro de El Carambolo, que allí cerquita se descubrió). Y los romanos, que se dieron muchos paseos por encima, arriba y debajo de aquella Ruta de la Plata, ni lo olieron. Estaban mirando a las chavalas aquellas, que iba con su manto tapando un pecho y enseñando el otro, y no estaban en lo que tenían que estar.

El caso es que por allí, bajo el arroyo Molinos, y casi también bajo el arroyo Garnacha, desde aquellos tiempos del Carbonífero, se fue gestando un yacimiento mineral rico (muy rico, para que vamos a engañarnos), de cobre pero también de oro, y de otros metales de esos que hoy son la base para lo que los finolis llaman “utilities”.

Hasta que llegaron unos sabuesos más modernos, que no miraban a lo que los romanos no debían mirar y, con unos trastos geofísicos que se lo saben todo, localizaron anomalías del campo gravitatorio terrestre (¡toma ya!), y es cuando dijeron ¡coño! (“lapsus linguae” debieron decir ¡cáspita!, pero es que eran muy mal hablados). Llevaron luego unos equipos de hacer agujeros muy profundos y delgaditos, y sacaron unos testigos con minerales ricos (muy ricos, para qué vamos a engañarnos). Hicieron más agujeros que en un acerico (almohadilla que sirve para clavar en ella alfileres o agujas), y cuando se convencieron de que allí estaba el “jamón pata negra”, tuvieron que juntar cuartos, y más cuartos (uséase: euros y más euros), que todos son pocos, para crear el Complejo Minero – Hidrometalúrgico de Las Cruces (ya me he santiguado).

Y como el agua que hay allí abajo no es para los mineros agua bendita (pero como si lo fuese), hay que sacarla sin afectarla y volverla a meter otra vez dentro de la “pila de agua bendita” (es decir, en el acuífero Niebla-Posadas. No se crean ustedes que esto es llegar y besar el santo. Hay mucho que discurrir, y muchos cuartos (uséase, euros), que gastar. En la fase de construcción la inversión es de 463 millones de euros que, para entendernos mejor, son casi setenta y ocho mil millones de nuestras bien recordadas pesetas.

A trancas y barrancas (las de los que ponen toda clase de obstáculos, porque son miembros activos de la “plataforma antiprogreso” (aunque no lo digan)), la mina se va abriendo, con las mejores tecnologías existentes en el mundo. Y los hombres y mujeres, que allí laboran, se dejan la piel a jirones porque todo se haga bien, pese a los antiprogreso, que ponen chinitas, y pedruscos así de gordos, para tropezar (“homo hominis lupus”, que diría el sabueso romano).
Y se está abriendo la mina con todos los cuidados medioambientales (¡si yo contase…!), y construyendo un complejo para el tratamiento del mineral, donde trabajan muchos centenares de personas, y a donde voy desde hace 17 años como mínimo una vez al mes, pero con frecuencia muchos días más.

Muchas cosas escribo para mi, por aquello que decíamos los romanos “verba volant scripta manent”, y es que no es fantasía lo de hacer minería, que nos es absolutamente imprescindible, cumpliendo los mejores estándares ambientales y sociales y económicos (que en eso consiste el desarrollo sostenible). Esto no conseguirá que se callen los de “panen et circensis”, que seguirán existiendo “in saecula saeculorum” o “sine die” (que hay donde escoger), sin aplicar aquello de “mutatis mudandi” ni decir jamás “mea culpa”.

Otros, por el contrario harán suyo lo de “mens sana in corpore sano”, y mientras me reafirmaré en lo que pienso (“quod dixi dixi”)


(Por Rafael Fernández Rubio)