jueves 15 de octubre de 2009

El día de la accion bloguera por el Cambio climático del PSOE

Hoy, 15 de octubre de 2009, Carlos Hidalgo Parra, miembro del PSOE, me ha invitado, como administrador de este blog a participar, junto con otros 30 blogueros presenciales y unos cuantos más virtuales, a participar en una reflexión colectiva sobre el cambio climático.

Allí estuve, con mi cuaderno de notas y mi voluntad de entender mejor a los actores y sus móviles. La reunión tenía lugar después de la cita de Bangkok y antes de la de Copenhague, en la que la presidencia española de la UE, que se asumirá el 1 de enero próximo tiene grandes esperanzas.

Ayer mismo tuve ocasión de escuchar a Alicia Montalvo , directora general en el Ministerio de Ambiente, un ilustrativo resumen sobre el desarrollo de los acontecimientos en Bangkok. Fue en la sede del Colegio de Ingenieros Industriales de Madrid.

Las perspectivas de llegar a un acuerdo son pesimistas. La falta de un compromiso político global, ante la ausencia de un liderazgo mundial, pesa mucho más que las elucubraciones de naturaleza voluntarista.

Los países emergentes hacen valer sus posiciones, que se basan en la necesidad de apoyar su desarrollo utilizando su parte aún intocada de naturaleza. Esto es, quieren contaminar más, alcanzando cuotas similares a las de los países desarrollados y, en caso de que no fuera así, pretenden que se les compense económicamente.

La posición de la Unión Europea, después de las amargas enseñanzas de Kioto, cuyos acuerdos solo fueron suscritos po los países responsables de apenas un 25% de la contaminación por gas con efecto invernadero, es la de seguir dando ejemplo, restringiendo sus emisiones.

Sin embargo, la inmediatez de los plazos para encontrar una solución al calentamiento global (se está más o menos de acuerdo en que el plazo de no retorno para conseguir una reducción general de, al menos el 20% de las emisiones mundiales termina en 2020), obliga a plantearse, si se quiere ser coherente, por el sentido de un sacificio que no solucionará la catástrofe general que se ha pronosticado.

Los representantes del Gobierno socialista en la reunión expusieron, una vez más, su ideario ecologista. Los asistentes -las voces que más se escucharon fueron las de Ecologistas en Acción, GreenPeace y otras ONGs involucradas en la defensa a ultranza de las tecnologías verdes- defendieron con ardor medidas más estrictas.

Hugo Morán, (brillante orador, asturiano de la cuenca minera, de la que parece haber desertado y estudiante de derecho en vocación frustrada en el altar de la militancia), en línea con los ideólogos de la Fundación Ideas, expuso que la firme voluntad del gobierno socialista es alcanzar un 100% de producción de energía primaria con base exclusivamente en las energías alternativas.

Su posición fue, por supuesto, secundanda por María González Veracruz y Elena Valenciano, los otros dos intervinientes en el panel de representantes del Gobierno, que mantuvieron, en especial la primera, un tono discursivo algo más bajo.

Nos parece que el debate carece de contenido técnico y económico real. Todos somos, por supuesto, ecologistas teóricos. A todos nos gustaría vivir en un mundo idílico en el que se respetara la naturaleza y primara la solidaridad sobre el egoísmo y el despilfarro de recursos.

Me limité, en un foro tan exigüo en contenidos, a exponer la preocupación por el coste de las medidas para España, y la falta de una visión de conjunto, responsable, en la que se analizara cuánto supondrá, en pérdida de empleo y actividad, asumir un propósito que convierte a España en víctima y no en protagonista.

Esto será así porque no tenemos la tecnología adecuada, ni los medios -económicos y de personal- para abordar medidas que restringirán nuestra competitividad internacional y causarán más paro, cierre de empresas afectadas definitivamente por el aumento de los costes y, a la postre, solo conducirán a alejarnos del desarrollo de los países cabecera de la Unión Europea, Alemania y Francia, con posiciones mucho más pragmáticas, egoístas y contrastadas.

En el ardor ecologista de la reunión, mis reflexiones cayeron en saco roto. Los técnicos españoles tenemos muy poco que decir, por ahora. Mejor dicho, tenemos mucho que decir, pero no se nos escucha. ¿Por qué? ¿Se nos tiene por incompetentes? ¿Se nos desprecia por estimar que defendemos posiciones ideológicas de la derecha o los intereses de las empresas eléctricas?

Los ingenieros no somos nuclearistas a ultranza. Hemos contribuído decisivamente, como colectivo, al desarrollo de las energías alternativas. Hemos apoyado la coherencia del informe del Consejo de Seguridad Nuclear sobre Garoña. Defendemos el uso equilibrado de un mux energético que incluya todas las opciones y nos permita proseguir con el desarrollo alcanzado y a un coste asumible. Tenemos plena sensibilidad respecto a la necesidad de mantener el empleo y generar nuevos recursos productivos. Sabemos cómo hacerlo, obviamente, en estrecha colaboración con todos los demás agentes sociales.

¿Se tiene miedo a razonar, analizando libremente pros y contras y, sobre todo, estudiando, en este juego mundial de estrategias, las cartas que no muestran los países dominantes de esta aldea global en la que ocupamos -desgraciadamente- una tienda de campaña?

Por Angel Arias, Dr. Ingeniero de Minas y abogado http://alsocaire.blogia.com/ y http://amarias.blogia.com/

domingo 19 de julio de 2009

El Ciprés calvo (Taxodium distichum)


Por Rafael Ceballos. Vicedecano del Colegio de Ingenieros de Montes

En 1887 se construyó en el Parque del Retiro de Madrid un invernadero, estufa fría, con el fin de acoger una gran colección de plantas exóticas que completara una exposición general sobre la vida cotidiana de los habitantes de las Islas Filipinas. El edificio construido fue una verdadera catedral de vidrio, palacio de cristal, que tras diversas vicisitudes y reparaciones conserva hoy, mirando al lago, aunque liviana y frágil, su majestuosa estampa.


Pasada la exposición, al integrarse el edificio en el paisaje cotidiano del parque madrileño, se plantaron en el estanque, bordeando su ribera, una serie de ejemplares de Taxodium distichum, árboles originarios del sudeste de los Estados Unidos y situados, botánicamente, entre los pinos y los cipreses.


Son árboles corpulentos y con gran desarrollo que alcanzan, asimismo, gran longevidad. Aunque el crecimiento es rápido hasta los 50 años y la ramificación muy abundante, cuando los ejemplares se van avejentando, pierden el porte cónico y adoptan de manera natural, poco a poco, una forma de candelabro que es muy característica del género.


Su hábitat ideal son las aguas estancadas y los terrenos pantanosos, por lo que no se puede encontrar mejor planta para acompañar a los alisos y sauces que adornan las orillas de los cursos de agua y los estanques de parques y jardines. Su sistema radical posee unas protuberancias, a modo de rodillas, llamadas neumatóforos que, desarrollándose en sentido vertical, emergen del agua para facilitar la respiración de las raíces.


Las hojas de consistencia flexible son de color vede brillante y caedizas, aunque realmente lo que se desprenden son los ramillos enteros tras presentar durante cierto tiempo una coloración amarillenta que vira al ocre y al marrón, procurando a esta especie un carácter singular, muy ornamental en este momento previo a la caída de su hoja.


Se observa cierto error en el uso ambiguo del nombre vulgar del árbol, ya que el apelativo de ciprés calvo se usa lo mismo para referirse a esta especie como para señalar al ahuehuete. Para evitar mayor confusión y su rápida difusión, conviene precisar el por qué de esta denominación.


A esta especie (T. distichum) es a la que corresponde el nombre común de “ciprés calvo” porque todos los años el árbol se queda desnudo al caérsele las hojas que le salieron en primavera. Sin embargo, el ahuehuete (T. mucronatum) pierde sus hojas cuando estas cumplen dos años de perseverancia; es decir, cada otoño pierde la mitad de sus hojas, las que nacieron hace dos años, mientras que las que brotaron en la última primavera se mantienen vigorosas sobre los ramillos más jóvenes. De esta forma, el ahuehuete nunca quedará pelado y el apodo de ciprés calvo con el que se subraya la desnudez del árbol se refiere única y exclusivamente a la especie que hoy presentamos, el Taxodium distichum.

El Pinsapo de Ceballos


Por Elena Bravo/Colegio de Ingenieros de Montes

Los árboles que están clasificados como notables y que forman parte de los catálogos de elementos a proteger, elaborados por las distintas Administraciones ambientales y forestales, suelen ser ejemplares añosos que sobresalen entre todos por alguna cualidad morfológica, por su singular localización o por su propia vetustez.

Hay géneros, incluso especies, que por su longevidad y por la facilidad de adaptación a las circunstancias territoriales modifican su silueta y dan lugar a ejemplares que merecen la atención y conservación. Entre este tipo de árboles se encuentran los pinsapos.

En las provincias de Málaga y Cádiz se encuentran los pinsapares silvestres españoles y es en estos bosques donde se localizan como árboles singulares el pinsapo de la perra y el pinsapo de las escaleretas. El primero, con más de 200 años, es conocido por su forma de candelabro; el tronco principal tiene más de 5 metros y medio de perímetro y sus dos ramas verticales superan los 3. El segundo, recibe su nombre de las lajas calizas que a modo de escalera forman el camino en el que se encuentra y que une las vegas del río Verde con Ronda y el valle del Genal. Aunque no es el árbol de mayor tronco con el que nos podamos topar, sí es el que mayor copa posee, pues la cabida de su sombra es superior a los 200 metros.

Existen referencias de otros notables ejemplares que hubo en estas mismas sierras. Así, el conocido pinsapo de las siete vigas que Simón de Rojas Clemente y Rubio sitúa en el camino de Ronda a Tolox cerca del Puerto de Las Ánimas, tomó su nombre por las siete larguísimas ramas o brazos principales, casi iguales, y distribuidos en derredor del tronco con maravillosa simetría. También fue célebre el pinsapo de los cazadores, cuyo apodo alude a la circunstancia que, por superar en altura los 30 metros, los perdigones de los cartuchos no alcanzaban a las palomas que se encontraban en sus ramas superiores.

Además de árbol notable, el pinsapo se utiliza como árbol memorable. En el corazón de la primavera de este año, hace unos días, ha tenido lugar el singular trasplante de un pinsapo desde el riojano lugar de San Asensio a las faldas del monte Abantos en San Lorenzo de El Escorial. Con esta plantación se ha querido evocar el traslado que Luis Ceballos Medrano efectuó desde San Asensio a San Lorenzo, donde echó raíces, para estudiar y obtener el título de Ingeniero de Montes en la Escuela que el insigne Cuerpo tenía en las Casas de Oficios anejas al Monasterio escurialense.

Más de cien descendientes directos de este insigne Ingeniero se han reunido para conmemorar que en 1889 inició la tradición científica familiar. Fue padre de Gonzalo, eminente entomólogo, y de Luis Ceballos Fernández de Córdoba, ilustre botánico que estudió los pinsapares andaluces y a quien en 1996 la Comunidad de Madrid dedicó el arboreto que lleva su nombre.

viernes 17 de julio de 2009

El almez del Prado (Celtis australis)


Por Rafael Ceballos Jiménez
Vicedecano del Colegio de Ingenieros de Montes

Unos años más tarde de que le ordenaran a Boutelou, jardinero y arborista mayor del reino, la multiplicación sin tasa de robles, olmos, almeces y fresnos con cuyo auxilio se realizasen los ornamentos de las calles de sombra de los Reales Jardines, se iniciaron los trabajos de la gran reforma del prado de los Jerónimos. Con esta obra se soterró el arroyo de Valnegral y, sobre el terreno nivelado, se construyó un paseo con jardines y fuentes al que se adosó el magnífico edificio neoclásico, diseñado por Juan de Villanueva para Gabinete de Ciencias Naturales, pero que acabó constituyéndose en la actual sede de la primera pinacoteca de Madrid.


Los actuales jardines que rodean el museo y el monumento a Murillo que da nombre a la Plaza que se forma entre el Museo y el Jardín Botánico datan de 1871 y debió ser en esa fecha cuando se plantara el majestuoso almez –Celtis Australis- .que hace de charnela entre el paseo y la plaza.
Este ejemplar, catalogado como árbol monumental de Madrid, tiene una altura de 25 metros con un diámetro de copa, asimismo, de 25 metros y un perímetro en su tronco de casi 4 metros.


La especie no suele sobrepasar esa altura, con un tronco recto, robusto, de ramas principales gruesas y ascendentes y ramillas más o menos extendidas, a veces casi colgantes. La corteza lisa y grisácea; las hojas lanceoladas, rugosas, más o menos irregulares en la base y de color verde oscuro. Las flores pequeñas y amarillas se transforman en frutos carnosos, algo globulosos, del tamaño de un guisante –almecinas-. Se desarrolla en regiones de clima suave, principalmente sobre suelos sueltos y algo frescos, tanto ácidos como calizos, apareciendo incluso entre las mismas rocas en barrancadas y laderas pedregosas, alcanzando altitudes superiores a los mil metros, como en Torrelodones cuya fortaleza tomó su nombre de la masa arbolada de almeces o lodones que en su entorno había.


No es un árbol que el común distinga y, en el conjunto de una arboleda, suele pasar desapercibido. Con independencia de su uso en jardinería y paisajismo, la aplicación más extendida de este árbol es como proveedor de varas para una peculiar artesanía de horcas, mangos, bastones, cayados y varas de mando, cuya industria les impide crecer y los árboles, en la zona levantina, se convierten en tocones, troncos mil veces trasmochados durante cientos de años, chatos, deformes y encallecidos cuyo cultivo configura laberintos entre la propiedad tantas veces partida.


¿Cuánta magia no encerrarán las arboledas de almez cuando la tradición narra múltiples apariciones de vírgenes en sus ramas? La Virgen del Castillo de Agrés (Alicante) y la Mare de Deu de Lledó, patrona de Castellón, sólo son dos ejemplos marianos de estos misteriosos sucesos.

El Pino de Oro (Grevillea robusta)


Por Rafael Ceballos, Vicedecano del Colegio de Ingenieros de Montes

No se sabe qué pasó por la cabeza del médico y botánico escocés Robert Kaye Greville, cuando su colega Adam Cunningham le dedicó un género de llamativas plantas arbóreas que tan gran contraste presentaban con las microscópicas algas diatomeas de las que era notable especialista. Pero sí podemos afirmar que el oro que representa la floración de la especie más emblemática del género (Grevillea robusta), así como la seda que asemeja su madera pueden servir de rico homenaje al científico que públicamente tanto luchó en el primer tercio del siglo XIX, para abolir la esclavitud en el mundo.


La Grevillea es un árbol frondoso, de crecimiento rápido y siempre verde por el hecho de que las hojas permanecen varios años sobre las ramas. El tronco recto y grisáceo aparece muy fisurado, llegando a alcanzar 40 metros de altura cuando se encuentra en buenas condiciones de clima y suelo. La copa piramidal y la división de sus hojas, así como la vellosidad que las recubre, procuran a este árbol un aspecto de conífera que, junto a lo llamativo de sus flores amarillo anaranjadas que lo cubren en una larga transición de la primavera al verano, ha servido para recibir el apodo universal de “pino de oro”.


No tolera los suelos calizos ni los salinos, aún cuando se desarrolla cómodamente en ambientes próximos al mar donde el riesgo de heladas es muy bajo.


En Australia, de donde procede la especie, se han dictado severas normas restrictivas para su aprovechamiento y explotación, ya que es en su medio natural donde el número de árboles silvestres se ha reducido considerablemente. Gracias a su fácil multiplicación por semillas, que el viento dispersa eficazmente a los pocos días de su maduración, la especie puede recuperarse en un corto número de años.


En su lugar de origen se utiliza en plantación lineal como pantalla protectora contra el viento en los cultivos de té y café, o como definidor de linderos; mientras que en el resto del mundo se utiliza como árbol ornamental, aislado en las praderas o formando alineaciones en caminos y junto a edificios, aprovechando la originalidad de los destellos dorados que reflejan sus profusas flores.


En nuestro país se pueden admirar bellos ejemplares en localidades de clima benigno, como Sevilla, en la Plaza del Duque; Málaga, en el parque de La Concepción; Almería, en el cortijo Fischer, o en la frondosa explanada de Alicante.

martes 20 de enero de 2009

Hablando en latín, para que se me entienda






Los romanos tenían olfato de sabuesos (sabueso. (Del lat. sagusius (canis)). m. Pesquisidor, que sabe indagar, que olfatea, descubre, sigue o averigua los hechos.// 2. perro sabueso). Antes de levantar una piedra sabían lo que existía debajo. Mejor dicho, debían tener unos pesquisidores a los que, al menor indicio, se les debía encender una lucecita roja encima de la cabeza, que les llevaba a decir ¡caspita! (ahora hubiesen dicho: ¡coño!; pero aquellos eran más educados, y hasta hablaban en latín).

Bueno ¿y por qué cuento esto? Por una razón sencilla: cuando uno se ha pateado tantos rincones del solar hispano, en el mundo de la minería, siempre se ha encontrado que por allí estuvieron antes los romanos, quines tras olfatear ponían en marcha sus aprovechamientos mineros… Si os contara no terminaría; lo mismo me da que fuese por Asturias, o por León, o por Huelva, o por Teruel, o por Cartagena…Sería más fácil decir aquellos yacimientos que ellos no descubrieron, pero seguro que, si escarbamos allí, encontraremos también un cráneo mineralizado, o un candil romano, o un denario, o una inscripción, que eran como sus hojas de periódico.

Por el suroeste español (y su continuación por tierras de la Lusitania), desde “ad kalendas graecas” los romanos debieron tener una “legio” de sabuesos “ad hoc”, olfateándolo todo “ab initio”. Por allí hicieron agujeros, más que estrechos, buscando oro, y plata, y cobre y manganeso y fierro, y todo lo que en la Tabla Periódica de los Elementos ya estaba apuntado.

Los tíos, por aquello de “primum vivere deinde philosophari”, no se cansaban, subían cerros y bajaban barrancos, porque con ellos se podría decir eso que me hace rechinar los dientes cuando lo leo: hacían una investigación exhaustiva. Pero, lo que contaba, pesquisaron hasta cansarse y decir “alea jacta est” (mucho antes ya habían dicho lo de “Ave Caesar, morituri te salutam”).
Por sierras onubenses, surcadas por los ríos Tinto y Odiel, pero extendiéndose hacia el este por las sevillanas escindidas por el río Guadiamar (¿os acordáis?), no debieron dejar piedra sin levantar. Y así surgieron las minas de Riotinto y Tharsis, y tantas otras que salpican estas tierras, y le dan color a sus sierras y valles, y acidez y metales a sus aguas. ¡Si las piedras hablaran!...


Pero, claro, una cosa es ser un buen sabueso, con todos los certificados y acreditaciones en regla, y otra cosa es escudriñar con el olfato hasta lo profundo de la tierra, muy complicado hasta para aquellos que se sabían lo “cogito ergo sum”. Si os vais dado cuenta me enseñaron latín a lo largo de muchos años, en aquel bachiller que se aprendían cosas más útiles que con la falsamente llamada “Educación para la Ciudadanía”. ¡Dixi!

Y, en efecto, cuando hacia oriente se terminan las sierras, y comienza la campiña alomada, que en tránsito nos hará llegar a la “tabula rasa”, se extendía una “terra incognita”, para aquellos sabuesos, que habían llegado allí diciendo lo de “veni, vidi,vinci”.

Y, bajo más de 150 m de las margas azules, que se depositaron en el Mioceno (todavía no habían llegado los de “civis romanus sum”), la madre Natura guardaba celosa un tesoro escondido (casi como el tesoro de El Carambolo, que allí cerquita se descubrió). Y los romanos, que se dieron muchos paseos por encima, arriba y debajo de aquella Ruta de la Plata, ni lo olieron. Estaban mirando a las chavalas aquellas, que iba con su manto tapando un pecho y enseñando el otro, y no estaban en lo que tenían que estar.

El caso es que por allí, bajo el arroyo Molinos, y casi también bajo el arroyo Garnacha, desde aquellos tiempos del Carbonífero, se fue gestando un yacimiento mineral rico (muy rico, para que vamos a engañarnos), de cobre pero también de oro, y de otros metales de esos que hoy son la base para lo que los finolis llaman “utilities”.

Hasta que llegaron unos sabuesos más modernos, que no miraban a lo que los romanos no debían mirar y, con unos trastos geofísicos que se lo saben todo, localizaron anomalías del campo gravitatorio terrestre (¡toma ya!), y es cuando dijeron ¡coño! (“lapsus linguae” debieron decir ¡cáspita!, pero es que eran muy mal hablados). Llevaron luego unos equipos de hacer agujeros muy profundos y delgaditos, y sacaron unos testigos con minerales ricos (muy ricos, para qué vamos a engañarnos). Hicieron más agujeros que en un acerico (almohadilla que sirve para clavar en ella alfileres o agujas), y cuando se convencieron de que allí estaba el “jamón pata negra”, tuvieron que juntar cuartos, y más cuartos (uséase: euros y más euros), que todos son pocos, para crear el Complejo Minero – Hidrometalúrgico de Las Cruces (ya me he santiguado).

Y como el agua que hay allí abajo no es para los mineros agua bendita (pero como si lo fuese), hay que sacarla sin afectarla y volverla a meter otra vez dentro de la “pila de agua bendita” (es decir, en el acuífero Niebla-Posadas. No se crean ustedes que esto es llegar y besar el santo. Hay mucho que discurrir, y muchos cuartos (uséase, euros), que gastar. En la fase de construcción la inversión es de 463 millones de euros que, para entendernos mejor, son casi setenta y ocho mil millones de nuestras bien recordadas pesetas.

A trancas y barrancas (las de los que ponen toda clase de obstáculos, porque son miembros activos de la “plataforma antiprogreso” (aunque no lo digan)), la mina se va abriendo, con las mejores tecnologías existentes en el mundo. Y los hombres y mujeres, que allí laboran, se dejan la piel a jirones porque todo se haga bien, pese a los antiprogreso, que ponen chinitas, y pedruscos así de gordos, para tropezar (“homo hominis lupus”, que diría el sabueso romano).
Y se está abriendo la mina con todos los cuidados medioambientales (¡si yo contase…!), y construyendo un complejo para el tratamiento del mineral, donde trabajan muchos centenares de personas, y a donde voy desde hace 17 años como mínimo una vez al mes, pero con frecuencia muchos días más.

Muchas cosas escribo para mi, por aquello que decíamos los romanos “verba volant scripta manent”, y es que no es fantasía lo de hacer minería, que nos es absolutamente imprescindible, cumpliendo los mejores estándares ambientales y sociales y económicos (que en eso consiste el desarrollo sostenible). Esto no conseguirá que se callen los de “panen et circensis”, que seguirán existiendo “in saecula saeculorum” o “sine die” (que hay donde escoger), sin aplicar aquello de “mutatis mudandi” ni decir jamás “mea culpa”.

Otros, por el contrario harán suyo lo de “mens sana in corpore sano”, y mientras me reafirmaré en lo que pienso (“quod dixi dixi”)


(Por Rafael Fernández Rubio)

jueves 1 de enero de 2009

¿Qué ha pasado con mi segundo?




(Reflexiones para empezar el año 2009, medio en serio; medio en broma)

A los científicos no hay quien los entienda, o mejor dicho: los paisanos nos creemos lo que los medios de comunicación nos dicen, sin hacer más averiguaciones (¡y así nos va!).

¿Os acordáis de que nos dijeron que el año 2008 tenía un segundo más?, pues para ti y para mi eso es una mentira.

Resulta (y eso lo sabéis), que son los científicos de la Universidad de Bonn los relojeros atómicos. ¿Qué es lo que hacen? pues se dedican a mirar el reloj para no llegar tarde, que para eso son alemanes, y cuando se retrasan un segundo llegan y, con un morro que se lo pisan, dicen “la Tierra gira cada vez más lentamente”, y no es que yo haya llegado tarde, es que hay que añadir un segundo más a tu reloj atómico, y como tú no lo has hecho resulta que llevas el reloj adelantado.

Como comprenderéis, estos señores ya han debido calcular cuando la tierra va a dejar de girar, y yo quiero enterarme, porque desearía que me dejen en un lugar en el que sea primavera o, mejor casi: otoño o, por lo menos, que me dejen debajo de un parral con uvas para vendimiar y para hacer unos buenos caldos.

En estas circunstancias, cada vez que ese científico llega un segundo tarde cuenta su rollo, y al reloj atómico hay que añadirle un segundo (se saca la ruedecilla hacia fuera, se retrasa un segundo, y a vivir un segundo más). No me digáis que esto es serio. Así con el cachondeo que se traen resulta que al año 2005 hubo que añadirle un segundo más, y lo mismo ha pasado ahora con el año 2008.

Pero es que esto del tiempo es muy relativo, porque a los que le marcan la hora son a los del meridiano de Greenwich, donde, cuando es el 31 de diciembre de 2008, a las 23:59:59, le endosan un segundo adicional, antes de que el reloj atómico marque las 00:00:00 del 1 de enero.
Ahora bien, debido a la diferencia horaria, a mi ese segundo me llega cuando ya estoy en el año 2009, de modo y manera que me computo el segundo adicional en el 2009, a las 00:59:59 del 1 de enero (mientras que los ingleses y los canarios y los portugueses si que lo tienen en el 2008).
Y, porque no os acordaréis, pero es que desde 1972 nos han metido de clavo 33 segundos adicionales (a los que habrá que sumarles el IVA). Menudo negocio que se deben estar montando esos relojeros, porque 33 segundos aplicados a los 46 millones de españoles son 17.569 días (y no le pongo el 0,44444… de día que, como periódica pura, le corresponde), que equivalen a 48 años (¡chupa del frasco!).

Fijaros, por tanto, el engaño que nos han hecho con decir que eso del segundo no tiene importancia. ¡Claro que la tiene! A mi que me den mi segundo y ya veré yo lo que hago con él. Lo malo es que con la inflación o la deflexión (?), no se en cuanto se me va a quedar.

Pero no os preocupéis que a los científicos de Bonn se les va a acabar el chollo, porque otros más listillos han decidido cambiar el sistema de medir el tiempo, y nos pasará como con la televisión digital: los relojes ya no servirán, y nos darán un ultimátum para que nos compremos uno atómico de última generación, con lo que todos andaremos con la “bomba atómica” de pulsera.

Tampoco os extrañe que, pronto, alguien nos venga a decir que la Tierra gira más despacio por eso del Cambio Climático. Pero ahí no me timan. La Tierra da las “guertas” más despacio porque “en tós los trabajos se hecha un cigarro”, o porque es una forma de que los asalariados trabajen un segundo más sin que las multinacionales se lo paguen ¡que hay listillos pa tó!

Por Rafael Fernández Rubio

sábado 27 de diciembre de 2008

Feliz cumpleaños, Rafael Fernández Rubio

Hoy, 27 de diciembre de 2008, cumple 76 años, Rafael Fernández Rubio. Le deseamos desde aquí un día de gran satisfacción, con su querida esposa, Sagrario, y sus estupendos hijos.

Rafael pertenece a una categoría de hombres en extinción. Con una inmensa capacidad de trabajo, una ilusión a prueba de cualquier zancadilla, y una creatividad que no ha sufrido lo más mínimo con la edad, sino que ofrece a diario muestras de una fertilidad que sorprende ya solo a quienes no le conocían, Rafael es un magnífico modelo viviente sobre lo que hay que hacer para solucionar cualquier crisis. Trabajar.

Su currículum puede recoger tantos éxitos, títulos, méritos, comunicaciones, ponencias, libros, que serviría para llenar de legítimo orgullo a varios seres humanos.

Dr. Ingeniero de Minas, catedrático y, por tanto, maestro de decenas de promociones de ingenieros, emérito después, co-fundador del Club Español de Medio Ambiente -del que es Presidente-, presidente del Comité de Ingeniería y Desarrollo Sostenible durante 10 años fructíferos, del galardón del que se siente más orgulloso es, seguramente, por ser Premio Jaime Primero a la Defensa del Medio Ambiente.

Damos testimonio de que en todas las reuniones, comités y reuniones, públicas o privadas, a las que Rafael asiste, es siempre el protagonista. Pero no porque a ello le lleve su falta de modestia -en absoluto, Rafael es considerado con todo el mundo, especialmente con los que no tienen razón- sino porque está siempre entre los que tienen algo positivo que aportar, y lo hace con una brillantez sin competencia.

Feliz cumpleaños, Rafael. Para justificar -con una sonrisa- tu incontenible laboriosidad, comentas, desde hace un par de años, que "como no llevamos fecha de caducidad, hay que aprovechar todos los momentos".

Hay algunos que no lleváis fecha de caducidad, sencillamente, porque habéis planteado vuestra vida para dejar la semilla de vuestro magisterio en miles de otros yogures humanos.

sábado 13 de diciembre de 2008

Felicidades

QUE EN 2009 NO NOS FALTE HUMOR
PARA AGUANTAR LOS CAMBIOS CLIMATICOS,

Y NOS SOBREN FUERZAS PARA LAS ENERGIAS ALTERNATIVAS,
AUNQUE SIN DESPRECIAR A LAS QUE NOS HAN LLEVADO HASTA AQUI,

NI DECAIGAN LOS ANIMOS PARA ENCONTRAR TANTO LO NUCLEAR COMO LA PAJA EN LAS COSAS,

ENSEÑANDO A AHORRAR DONDE SE DESPILFARRA
Y A APRECIAR LO QUE TENGA INTERES PARA TODOS.

PERO, SOBRE TODO, QUE 2009 NOS MANTENGA UNIDOS
PARA PROFUNDIZAR EN LA FELICIDAD MAS DURADERA,
LA QUE SE DISFRUTA EN LA COMPAÑIA
DE GENTES SALUDABLES.

viernes 12 de diciembre de 2008

Perspectivas de la biomasa forestal como recurso energético

(Contribución al Libro virtual, XXX Aniversario del CIDES, realizada por Antonio García Álvarez, Dr. Ingeniero de Montes, de la Asociación de Ingenieros de Montes)


En sentido literal, el término biomasa comprende todo el material biológico que se produce mediante el proceso de fotosíntesis en el reino vegetal.

En el ámbito forestal estarían incluidos en esta definición, tanto la madera con destino a tablas, tablones, postes, etc., como los troncos y ramas de pequeñas dimensiones, dedicados a pasta de celulosa y papel y a fabricación de tableros, o las leñas, dedicadas tradicionalmente a generar energía.

En la actualidad el término biomasa forestal se viene utilizando para designar los productos forestales de pequeñas dimensiones que se destinan a recurso energético.

En este marco, la biomasa forestal se puede clasificar como sigue:

- Residuos forestales: Troncos y ramas de pequeñas dimensiones que se generan en las labores selvicolas y en las cortas.

- Residuos de industrias forestales: Costeros, serrín, cortezas y virutas.

- Cultivos forestales energéticos: Cultivos de especies forestales que se cortan con pequeñas dimensiones.

Como es sabido, tanto a nivel de la Unión Europea, como de los diferentes Estados miembros, se están aplicando medidas para impulsar la generación de energía de fuentes renovables.

En lo que a España se refiere, está en vigor el Plan de Energías Renovables (PER)-2005-2010, en el que se prevé que en el año 2010 el 12,1 por 100 del consumo de energía primaria sea abastecido por fuentes renovables.

A lo largo de estos años de ejecución del Plan algunas fuentes renovables, como la eólica, han crecido por encima de las previsiones. Otras fuentes, como la biomasa, ha avanzado por debajo de ellas.

Para impulsar la utilización de la biomasa en la generación de energía, el Gobierno creó en 2004 la Comisión Interministerial para el aprovechamiento energético de la biomasa, con funciones de estudio, fomento y promoción de proyectos.

En el ámbito forestal, y en lo que se refiere a la biomasa de residuos forestales se puede indicar que la Ley 43/2003, de Montes establecía en la Disposición Adicional Cuarta “El Gobierno elaborará, en colaboración con las comunidades autónomas, una estrategia para el desarrollo del uso energético de la biomasa forestal residual...”.

En desarrollo de esta disposición, la Administración dispone ya de un “Proyecto de estrategia para el desarrollo del uso energético de la biomasa forestal residual”.

La puesta en valor de la biomasa forestal residual, lo que supone transformar los residuos en recursos, reporta a los bosques importantes beneficios. Permitirá la realización de los trabajos selvicolas necesarios para llevar las masas forestales a su madurez en estado adecuado, al mismo tiempo que incidirá favorablemente en la prevención de incendios y plagas.

La utilización de la biomasa forestal residual con fines energéticos cuenta, no obstante, en la generación del recurso, con las siguientes barreras:

- Disponibilidad del recurso en cantidad, calidad y precio.

- Existencia, en algunos casos de un uso alternativo.

- Ausencia de pretratamientos de adecuación del recurso.

En el ámbito de los residuos de industrias forestales se han desarrollado ya, en
España, algunos proyectos de generación de energía térmica para consumo doméstico y en edificios de uso común.

Para su expansión, existen también algunas barreras, en la fase de producción, tales como:

- Disponibilidad limitada del recurso.

- Ausencia de pretratamientos de adecuación del recurso.

La utilización de cultivos forestales para la obtención de biomasa con fines energéticos es un campo prometedor.

Se utilizan para ello especies forestales de crecimiento rápido, tales como chopos, salix, paulonia, olmo, etc.

Se hacen plantaciones del orden de 1.600 píes/ha, con cortes cada 2/3 años y con 4/5 rebrotes de cepa.

Existen ya cultivos de chopo con estos fines y varios proyectos experimentales con paulonia y otras especies.

Aquí existen, también, barreras que dificultan el desarrollo del sector, que en la fase de producción son:

- Necesidad de un marco legislativo y de ayudas.

- Altos costes de producción.

- Necesidad de experimentación y demostración.

Además, comunes a los 3 bloques de producción de biomasa forestal, existen barreras en las fases de comercialización y de transformación energética.

En concreto, se pueden indicar, entre otras, las siguientes:

- Inexistencia de un mercado desarrollado de logística de biomasa.

- Competencia con otros combustibles.

- Falta de reglamentación para el uso de la biomasa térmica doméstica.

- Necesidad de un tamaño mínimo para alcanzar el umbral de rentabilidad en la generación eléctrica.

La extensión de la utilización energética de la biomasa forestal requiere, por tanto, una serie de medidas para eliminar las barreras existentes, o al menos para mitigar sus efectos.

Estas medidas, algunas de las cuales ya se están aplicando, tienen que ir dirigidas a las diferentes fases del proceso, desde la producción de la biomasa hasta la generación de le energía. Se pueden enumerar las siguientes:

-Desarrollo de una logística del recurso para su uso energético.

-Establecimiento de ayudas a la adquisición de maquinaria de recogida, transporte y tratamiento.

-Mejora de la mecanización de la recogida de cultivos energéticos.

-Establecimiento de contratos tipo para la adquisición de biomasa.

-Ayudas a la compra de equipos para uso doméstico de biomasa.

-Desarrollo de reglamentación sobre instalación de biomasa térmica en los edificios.

-Apoyo a la tecnología de co-combustión de carbón y biomasa.

Podemos concluir diciendo que hay unas perspectivas esperanzadoras para la biomasa forestal como recurso energético; pero que queda un largo camino por recorrer.