lunes, 5 de marzo de 2007

Eclipse total de luna


Anoche (3 de marzo de 2007) tuvimos ese anunciado eclipse total de Luna. Era noche clara, era noche de Luna llena, era noche de aquelarres, de brujas en escobas voladoras. Era noche serena, de cielo estrellado, de paz y de cielo. Desde mi ventana, como ampliación a la pantalla del ordenador, la fui siguiendo pasito a pasito, y fui dejando volar los pensamientos.

Parece difícil, en esa inmensidad del espacio infinito, que se pongan en perfecta alineación Sol y Tierra y Luna, pero entiendo que es más fácil que haya orden en el firmamento, que entre los insensibles humanoides de este caos terrestre.

Y en ese perderse los sueños en el cosmos pensé que el próximo eclipse total, tan visible como éste, no lo veré: será la noche del 20 de diciembre del 2029 (estaría a punto de cumplir 97 años). Me consolaré pensando que ese día habrá nubes.

El primer contacto de la sombra se produjo a las diez y media; un poquito antes ya quería adivinarlo. Fue entrando la sombra, poquito a poco, sin prisa pero también sin pausa. Cada levantar los ojos del ordenador era un poquito más pequeña la Luna, y era un poquito más grande la inmensidad.

En dos o tres ocasiones se cruzaron, en la trayectoria entre la Luna y mis pupilas, luces de feria de algún avión descarriado, sin conseguir el “eclipse”. La Luna se dormía, la Luna se sonrosaba (no tanto como decían). Y poquito a poco la Luna, con su eclipse pegado, subía cielo a arriba y arriba, buscaba y quería ser estrella. Se envanecía de que tantos terrícolas la mirasen. Iba alcanzando su climax el eclipse, y las brujas, cada vez en mayor número, danzaban a su alrededor, hacían cabriolas con sus escobas, barrían fuegos fatuos, ¡si yo tuviera una escoba, cuantas cosas barrería! Que la canción decía.

Eran ya domingo, era ya noche cerrada y la Luna se escondía totalmente tras su velo, pudorosa o recatada, y ya no quise interrumpir lo que pudiera ocurrir en su tálamo, no quise ser mirón de amores incestuosos. El Sol también se tapaba los ojos y la Tierra sombra le daba.

Se que el pronóstico era de que el cielo estaría cubierto en el centro de España, y se equivocaron los meteorólogos. Se que en Argentina no se pudo ver bien, por la nubosidad. Se que para los habitantes de la Luna fue un eclipse total de Sol. Se que todo es relativo…

Rafa Fernández Rubio
4 de marzo de 2007

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